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viernes, 29 de agosto de 2014

Recomienda hacer pruebas de la diabetes gestacional tras las 24 semanas de embarazo.


prueba diabetes gestacional
Todas las mujeres deben realizar pruebas de la diabetes gestacionaltras las 24 semanas del embarazo, independientemente de si presentan síntomas de la afección, según un borrador de recomendación emitido por el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. (USPSTF, por su sigla en inglés).

El panel independiente de expertos nacionales también señaló que no hay suficiente evidencia para sopesar los beneficios y los riesgos de hacer pruebas para la diabetes que se desarrolla durante el embarazo antes de las 24 semanas.
“Es importante recordar que cada caso de diabetes gestacional afecta a dos personas: a la madre embarazada y al bebé”, comentó en un comunicado de prensa del USPSTF una miembro del grupo de trabajo, la Dra. Wanda Nicholson. “Ahora contamos con buena evidencia de que realizar las pruebas en las madres embarazadas para la diabetes gestacional tras las 24 semanas provee un beneficio sustancial, con poco o ningún daño, llevando a unas mamás y a unos bebés más sanos”.
Las mujeres con diabetes gestacional no pueden procesar los almidones o azúcares en energía durante el embarazo. Cualquier mujer puede desarrollar diabetes gestacional, incluso las que no tenían diabetes antes de quedar embarazadas.
Aunque la diabetes gestacional por lo general se resuelve una vez una mujer da a luz, las que sufren de la afección están en mayor riesgo de complicaciones del parto y el nacimiento, preeclampsia (una afección grave en el embarazo que se caracteriza por hipertensión y niveles altos de proteína) y de desarrollar diabetes más adelante en la vida.
Los bebés nacidos de mujeres con diabetes gestacional también podrían verse afectados. Dichos bebés están en mayor riesgo de un aumento del peso al nacer, de lesiones al nacer, de intolerancia a la glucosa y obesidad durante la niñez, según la información de respaldo del comunicado de prensa.
Los nuevos datos que han surgido desde la última vez que el grupo de trabajo fijó su atención en este tema, en 2008, indican que hay un beneficio general al hacer pruebas a las mujeres embarazadas por la diabetes gestacional, que incluyen reducir los riesgos de preeclampsia, dar a luz a bebés demasiado grandes (macrosomia) y complicaciones del parto provocadas cuando los bebés grandes se quedan atorados en el canal de parto (distocia de hombros).
Aunque no hay suficiente investigación como para respaldar las pruebas para la diabetes gestacional antes de las 24 semanas de embarazo, el grupo de trabajo afirmó que investigaciones futuras podrían iluminar cómo gestionar mejor la diabetes a principios del embarazo.
“Siempre es mejor prevenir que diagnosticar una enfermedad”, enfatizó Nicholson. “Las mujeres deben conversar con el médico antes de quedar embarazadas o en las primeras etapas del embarazo sobre las medidas que pueden tomar, como mejorar la dieta, ser físicamente activas u otras estrategias, para reducir el riesgo de desarrollar diabetes gestacional”.
De los 4 millones de mujeres que dan a luz cada año, el 7 por ciento sufren de diabetes gestacional. Los expertos afirmaron que el número de mujeres que desarrollan la condición está subiendo a medida que la obesidad, la edad a la que se tienen hijos y otros factores de riesgo se hacen cada vez más comunes.

viernes, 4 de abril de 2014

Diabetes Gestacional

¿Qué es?
La diabetes gestacional es la aparición de un nivel de glucemia más elevado de lo esperado durante el embarazo. Una vez que aparece, dura  el resto del embarazo. Afecta hasta al 14% de todas las mujeres embarazadas en los Estados Unidos. Es más común en las mujeres afroamericanas, en las latinas, en las mujeres indígenas americanas y en las asiáticas que en las caucásicas. Al igual que los otros tipos de diabetes, la diabetes gestacional aparece cuando el azúcar (glucosa) del torrente circulatorio (la sangre) no se puede introducir eficazmente en las células del cuerpo, como en las células musculares que normalmente utilizan el azúcar como el combustible del cuerpo. La hormona insulina ayuda a introducir el azúcar del torrente circulatorio (la sangre) a las células. En la diabetes gestacional, el cuerpo no responde bien a la insulina, a menos que se pueda producir o administrar insulina en cantidades más grandes. En la mayoría de las mujeres, el trastorno desaparece cuando termina el embarazo, pero las mujeres que han tenido diabetes gestacional tienen un riesgo mayor de contraer diabetes tipo 2 en el futuro.
La diabetes aparece durante el embarazo debido a que las hormonas producidas durante el embarazo hacen que el cuerpo sea resistente a los efectos de la insulina. Estas hormonas incluyen la hormona del crecimiento y el lactógeno placentario humano. Ambas hormonas son esenciales para un embarazo y un feto sanos, pero bloquean parcialmente la acción de la insulina. En la mayoría de las mujeres, el páncreas reacciona a esta situación produciendo suficiente insulina adicional para superar la resistencia a la insulina. En mujeres con diabetes gestacional no se produce suficiente insulina complementaria, de manera que el azúcar se acumula en el torrente sanguíneo.
A medida que el feto crece, se producen grandes cantidades de hormonas. Debido a que es el momento en que los niveles de estas hormonas están más elevados, la diabetes gestacional comienza generalmente en el último trimestre del embarazo. Después del parto, las hormonas del cuerpo regresan rápidamente a los niveles anteriores al embarazo. Típicamente, la cantidad de insulina producida por el páncreas es adecuada nuevamente para las necesidades del cuerpo y los niveles de glucosa en sangre vuelven a la normalidad.
Síntomas
Algunas mujeres embarazadas con esta enfermedad tienen los síntomas de diabetes asociados con la glucosa elevada en la sangre (hiperglucemia). Estos incluyen:
  • aumento en la sed
  • aumento en la frecuencia para orinar
  • pérdida de peso a pesar del aumento del apetito
  • fatiga
  • náuseas o vómitos
  • infecciones por hongos
  • visión borrosa
Sin embargo, algunas mujeres no tienen síntomas idenitificables. Esta es la razón por la que se recomiendan las pruebas de detección para esta enfermedad para casi todas las mujeres embarazadas.
Diagnóstico
La diabetes gestacional generalmente se diagnostica durante las pruebas de rutina que ocurre  como parte de los cuidados prenatales completos. En un embarazo normal, los niveles de azúcar en la sangre son aproximadamente un 20% más bajos que en las mujeres que no están embarazadas ya que el feto en desarrollo absorbe una parte de la glucosa de la sangre de la madre. Hay signos de diabetes cuando los niveles de azúcar en la sangre son superiores a lo esperado para el embarazo. Para detectar la diabetes gestacional en su forma más temprana, por lo general, los médicos les dan a la mujer embarazada una bebida con un alto contendido de azúcar antes de evaluar la sangre, para  provocar al máximo la capacidad de procesamiento del azúcar por el cuerpo. Esto se conoce como prueba oral de tolerancia a la glucosa.
Se recomienda que aquellas mujeres con sobrepeso, antecedentes familiares de diabetes o con síntomas que sugieran diabetes, se sometan a la prueba en su primera visira prenatal. El resto de las mujeres deben evaluarse durante las semanas 24 a 28 del embarazo.
Duración
La diabetes que aparece durante el embarazo, generalmente desaparece cuando termina el embarazo. Sin embargo, el hecho de que el páncreas no pueda responder a las demandas de la insulina durante el embarazo demuestra que funciona sin muchas reservas, incluso si usted no está embarazada. Las mujeres con diabetes gestacional tienen un riesgo mayor de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro. El 20% de estas mujeres tienen niveles de azúcar en la sangre elevados que continúan durante algunas semanas después de dar a luz. Estas son las mujeres con mayo probabilidades de contraer diabetes tipo 2 en el futuro.
Prevención
Por lo general, esta enfermedad no puede prevenirse. Sin embargo, un control cuidadoso de su peso antes del embarazo puede reducir el riesgo. No se recomiendan dietas muy reducidas en calorías durante el embarazo ya que es importante una nutrición adecuada.
Las complicaciones de la diabetes gestacional pueden prevenirse mediante un control cuidadoso del azúcar en la sangre y un monitoreo (cuidado) por un obstetra durante todo el embarazo.
Después del embarazo, se puede reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. El hacer ejercicio regularmente y el llevar una dieta baja en calorías han demostrado que disminuyen el riesgo de la diabetes en personas que están en alto riesgo de desarollarla. El medicamento metformin (Glucophage) puede ayudar a prevenir la diabetes en personas con niveles de azúcar ligeramente elevados en la sangre cuando no están  embarazadas, pero que no tienen niveles lo suficientemente altos para establecer el diagnóstico de diabetes.
Tratamiento
Algunas mujeres embarazadas logran mantener niveles saludables de glucosa (azúcar) manejando su dieta. Esto requiere consultar a un especialista en nutrición para que fije un plan de dieta y un control regular de la glucosa en la sangre.
Si la dieta no logra controlar adecuadamente la glucosa en su sangre, su médico le recetará insulina. La Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos no aprueba los medicamentos orales para reducir el azúcar en la sangre en mujeres embarazadas debido a los posibles efectos secundarios del feto, aunque en otros países sí se utilizan medicamentos orales (metformin o Glucophage tomado). Se ha utilizado la insulina durante el embarazo para tratar a muchas mujeres con diabetes tipo 1 y diabetes gestacional, y se ha probado que el feto no está en peligro si se controla cuidadosamente el azúcar en la sangre.
La diabetes gestacional crea peligros para el feto en desarrollo. A diferencia de la diabetes tipo 1, la diabetes gestacional rara vez causa defectos congénitos (de nacimiento) serios. Sin embargo, el bebé puede tener complicaciones durante el parto ya que puede ser más grande de lo normal (un cuerpo grande para un bebé se denomina macrosomía). El tamaño grande del cuerpo de un bebé se debe  de la exposición al azúcar adicional. Si la diabetes no se trata con cuidado, los niveles de azúcar elevados pueden aumentar el riesgo de muerte fetal antes del parto (nacimiento de un feto muerto). El parto mismo puede ser más difícil, y la necesidad de un parto por cesárea es más frecuente. Si el trabajo de parto natural y el parto en sí no ocurren a las 38 semanas del embarazo, es probable que su médico le recomiende inducir el trabajo de parto o el parto mismo mediante cirugía para evitar la macrosomía.
Las complicaciones también pueden afectar al bebé inmediatamente después del nacimiento. Antes del parto, el páncreas del feto se acostumbra a producir una gran cantidad de insulina diaria para ayudar a controlar la exposición de éste a niveles altos de azúcar en la sangre. Después del parto, lleva tiempo hasta que el páncreas del bebé se ajusta a los niveles normales de insulina. Si el bebé produce demasiada insulina durante las primeras horas después del nacimiento, puede tener una baja del nivel de azúcar en la sangre temporalmente. Si usted tiene diabetes gestacional, debe medir la sangre de su bebé después del nacimiento. Si es necesario, se le inyectará glucosa intravenosa (en la vena) al bebé. También pueden presentarse otros desequilibrios químicos temporalmente, de manera que se debe chequear el calcio y la cuenta de los glóbulos de la sangre al bebé (otro examen de sangre).
Cuándo llamar a un profesional
Todas las mujeres embarazadas deben recibir cuidados prenatales y deben visitar un médico o una partera calificados regularmente. La mayoría de las mujeres deben hacerse una prueba de tolerancia a la glucosa durante las semanas 24 a 28 de sus embarazos, y las mujeres con mayor riesgo de diabetes deben evaluarse antes.
Pronóstico
La mayoría de las veces, la diabetes gestacional es una condición a corto plazo. En más de tres cuartos de las mujeres que contraen diabetes gestacional, los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre vuelven a la normalidad cuando termina el embarazo. Sin embargo, el páncreas ha demostrado que funciona sin mucha reserva. Las mujeres que han padecido de diabetes gestacional tienen un riesgo mayor de desarrollar diabetes en embarazos posteriores. También corren un riesgo mayor de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro, y deben chequear sus niveles de azúcar en la sangre con regularidad incluso después que termina su embarazo.

lunes, 24 de marzo de 2014

La diabetes gestacional puede elevar el riesgo de que la mujer sufra una enfermedad cardiaca

La diabetes gestacional puede ser factor de riesgo de aterosclerosis temprana. El grosor de la arteria carótida predice un ataque cardiaco y los científicos detectaron un espesor medio mayor en quienes presentaban diabetes gestacional.

La diabetes gestacional se desarrolla sólo durante el embarazo y generalmente desaparece después de la gestación. Esta diabetes “ocasional” aumenta el riesgo de que la madre desarrolle diabetes más adelante. Además, como acaba de ver un estudio norteamericano, cuando la embarazada desarrollan diabetes gestacional puede enfrentarse a un mayor riesgo de enfermedad cardiaca temprana. 

La investigación de 20 años, que se publica en Journal of the American Heart Association, encontró que una historia de diabetes gestacional puede ser también un factor de riesgo para la ateroesclerosis temprana en las mujeres durante la mediana edad antes de que aparezcan la diabetes y enfermedades metabólicas. "Nuestra investigación muestra que sólo tener un historial de diabetes gestacional eleva el riesgo de desarrollar aterosclerosis subclínica antes de que se desarrolle diabetes tipo 2 o síndrome metabólico en una mujer", subraya Erica P. Gunderson, autora principal del estudio y científica de Kaiser Permanente (Estados Unidos). Al inicio del estudio, los investigadores midieron los factores de riesgo para la enfermedad cardiaca antes del embarazo de 898 mujeres, de 18 a 30 años de edad, que más tarde tuvieron uno o más partos. Las mujeres se pusieron a prueba periódicamente para la diabetes y enfermedades metabólicas antes y después de su gestación durante todo el periodo de 20 años. El espesor de la pared de la arteria carótida se midió en promedio 12 años después del embarazo, cuando las mujeres tenían entre 38 y 50 años de edad. El estudio analizó la edad, la raza, el número de nacimientos y el índice de masa corporal (IMC) antes del embarazo y la glucosa en sangre en ayunas, la insulina, los lípidos y la presión arterial. 

Los participantes se dividieron en mujeres que desarrollaron diabetes gestacional y las que no lo hicieron, con 119 de ellas (13%) que desarrollaron diabetes gestacional (7,6 por cada 100 partos). El grosor de la arteria carótida sirve para medir la aterosclerosis subclínica y predice un ataque cardiaco o un accidente cerebrovascular en mujeres, por lo que los investigadores utilizaron análisis de imágenes de ultrasonido de la arteria carótida, realizando cuatro mediciones del espesor de la pared. Durante los 20 años de seguimiento, los científicos detectaron un espesor medio mayor de 0,023 mm en la íntima-media de la arteria carótida en quienes presentaban diabetes gestacional en comparación con aquellas mujeres que no desarrollaron la enfermedad y la diferencia no se atribuyó a la obesidad o la subida de la glucosa antes del embarazo. "Este descubrimiento indica que los antecedentes de diabetes gestacional pueden influir en el desarrollo de la ateroesclerosis antes de la aparición de la diabetes y las enfermedades metabólicas que anteriormente se han relacionado con enfermedades del corazón", apunta Gunderson. "La diabetes gestacional puede ser un factor de riesgo precoz de enfermedad cardiaca en las mujeres", alerta. Al cierre del estudio, 13 mujeres experimentaron eventos cardiovasculares, una de ellas en el grupo de diabetes gestacional.