En un gran porcentaje (80%) de mujeres con SOP se ha observado una hiperinsulinemia o resistencia insulínica. Eso significa que su organismo no utiliza la insulina adecuadamente y como resultado, la produce en exceso para compensar.
La insulina es una hormona producida en el páncreas que regula la cantidad de glucosa en la sangre.
Lo normal es que la insulina se una a un receptor de insulina y envíe un mensaje a la célula para que ésta capte la glucosa. Sin embargo, algunas veces este intercambio de información falla porque el sistema de señalización está alterado por factores genéticos.
A esto se le llama resistencia a la insulina o insulino-resistencia. En la diabetes tipo 2 y en el SOP esto ocurre principalmente en los músculos, pero también en el hígado cuando la paciente es obesa.
A raíz del problema la célula informa al páncreas que carece de la insulina necesaria y éste tiende a producir más, aunque el organismo en realidad no la necesite.
La resistencia a la insulina se agrava con la inactividad física, obesidad situada en la parte abdominal, el hiperandrogenismo, el embarazo, la edad y medicamentos como los diuréticos, corticoides y esteroides.
La hiperinsulemia estimula la acumulación de lípidos (grasas), altera el metabolismo de las lipoproteínas y el colesterol, y eleva la producción de andrógenos. Esto aumenta la obesidad y, por lo tanto, empeora la resistencia a la insulina, formándose así un círculo vicioso que dificulta enormemente la reducción de peso.
Los antecedentes familiares de diabetes, hipertensión, colesterol alto y/o calvicie indican que puede existir predisposición genética a tener un SOP.
La presencia del Síndrome de Ovario Poliquístico se ha asociado a sus ascendientes más directos, incluyendo padres y abuelos. Según las últimas investigaciones, el padre y el abuelo de una paciente de SOP tiene 2,7 veces más riesgo de presentar de manera precoz alguna patología metabólica en comparación con los familiares de una mujer sana. De esta forma el SOP podría considerarse un marcador genético que podría facilitar el diagnóstico de las patologías relacionadas con la resistencia a la insulina no solamente en las pacientes de SOP sino en sus familiares más directos.
Los altos niveles de insulina pueden tener un impacto en los ovarios, el páncreas y la producción de andrógenos. Desgraciadamente, a mayor sobrepeso, se produce más insulina. Pero la sobreproducción de insulina también hace más difícil adelgazar lo que trae otros problemas médicos.
La resistencia a la insulina es más notoria en pacientes con anovulación crónica. El aumento en la insulina se relaciona con la mayoría de las complicaciones tardías. De ahí que la insulino-resistencia sea el componente del SOP que implica más riesgos a largo plazo, como hipertensión, diabetes, arteriosclerosis, obesidad y dislipidemias (alteraciones en el nivel de lípidos).
La excesiva producción de insulina puede suceder durante muchos años antes de que exista alguna evidencia de intolerancia a la glucosa. Esto puede ir aparejado de hipertensión arterial, obesidad, dislipidemia, secreción de mayor cantidad de andrógenos y un ovario hiperestimulado, que sigue produciendo hormonas masculinas y generando, por consiguiente, acné, hirsutismo y otros trastornos.
Sin embargo, el exceso de trabajo a que se ve sometido el páncreas acaba provocando que éste empiece a fallar y deje de secretar la insulina necesaria. Es ahí cuando se dispara la glucosa (hiperglicemia) y aparece la diabetes.
Uno de los aspectos más críticos es que la insulino-resistencia puede permanecer no reconocida por mucho tiempo, haciendo que el daño metabólico ocurra mucho antes de que un examen fortuito lleve a su diagnóstico. Para cuando la capacidad de producción de insulina se ve afectada suficientemente para permitir una elevación continua del azúcar sanguíneo la gran mayoría de personas han sido diabéticas un promedio de 5 a 10 años.
lunes, 16 de marzo de 2015
viernes, 13 de marzo de 2015
Según estudio: dieta sana y ejercicio previenen la diabetes tipo 2 en ambos sexos
Los cambios en el estilo de vida y los medicamentos son igualmente efectivos en la prevención de que los hombres y mujeres con prediabetes pasen a tener diabetes tipo 2, según un nuevo análisis.Las investigaciones anteriores han mostrado que los cambios en el estilo de vida, como una dieta más sana y hacer ejercicio de manera regular, y el uso de medicamentos para reducir el nivel de azúcar en la sangre pueden retrasar el inicio de la diabetes en las personas que tienen prediabetes.
Sin embargo, no se sabía qué efecto, si es que tenía alguno, podría tener el sexo de la persona en la efectividad de estas intervenciones, dijeron unos investigadores austríacos.
"Hasta donde sabemos, esta es la primera revisión sistemática que ha evaluado las posibles diferencias específicas según el sexo en los efectos de las intervenciones preventivas en las personas con prediabetes", escribieron la Dra. Anna Glechner, de la Universidad del Danubio en Krems, y el Dr. Junger Harreiter, de la Universidad Médica de Viena, y sus colaboradores.
Las personas con diabetes tipo 2 no crean o utilizan la hormona insulina de forma adecuada. La insulina es necesaria para convertir la glucosa de los alimentos en energía. La diabetes tipo 2, el tipo más común, se asocia con tener sobrepeso o ser sedentario.
Los investigadores revisaron los datos de más de 7,400 mujeres y 5,500 hombres en 12 estudios. Los hombres y mujeres con prediabetes que realizaron cambios en su estilo de vida tenían un 40 por ciento menos probabilidades de llegar a tener diabetes después de un año, y un 37 por ciento menos probabilidades después de tres años, en comparación con los que no realizaron cambios en el estilo de vida, halló el estudio.
Los hombres y las mujeres con prediabetes que realizaron cambios en su estilo de vida también perdieron más peso y experimentaron una reducción mayor de su nivel de azúcar en la sangre, según los investigadores.
Tomar medicamentos que reducen el nivel de azúcar en la sangre también redujo el riesgo de diabetes en los hombres y las mujeres con prediabetes, según los hallazgos publicados el 27 de noviembre en la revista Diabetologia.
"Clínicamente, estos hallazgos hacen hincapié en un tema importante. A pesar de las diferencias en la edad de inicio, detección y la carga que supone la diabetes tipo 2 entre los hombres y las mujeres, la efectividad de las intervenciones preventivas en las personas con prediabetes no se ve influenciada por el sexo de la persona", explicaron los investigadores en un comunicado de prensa de la revista.
Los profesionales clínicos pueden centrarse en los factores que se sabe que favorecen los efectos beneficiosos, como la adherencia al tratamiento, añadieron. "Los clínicos también pueden centrarse en otros aspectos de las diferencias según el sexo, como la mayor incidencia de la diabetes tipo 2 en hombres de mediana edad y las disparidades en la calidad de la atención entre los hombres y las mujeres", concluyeron los investigadores.
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miércoles, 11 de marzo de 2015
La fructosa procesada es la principal causa de obesidad y diabetes
Aproximadamente el 30% de la población padece sobrepeso u obesidad, y se estima que en el 2030 un billón de personas serán obesas. No distingue entre edad o género, la obesidad conoce cifras en todas las edades e incrementa potencialmente el riesgo de padecer otras enfermedades como el cáncer, la diabetes tipo 2, enfermedades del hígado y enfermedades cardiovasculares.
Pero la pregunta es, ¿quién es el culpable de estas cifras? ¿nuestra dieta? ¿nuestros hábitos? ¿el estrés? Las evidencias señalan a que un poco de todo, sin embargo, estudios recientes destapan al principal causante de la obesidad y la diabetes: la fructosa procesada.
En América se consumen alrededor de 150 g de azúcar al día
Pero no os engañeis, esta cantidad de azúcar no se debe al sobrecito que le echamos al café o al té, sino a la fructosa que se encuentra en la mayor parte de refrescos y comida procesada, tan famosos en la dieta americana. Este hallazgo viene de la mano del Doctor Robert Lustig, profesor de Pediatría en el Departamento de Endocrinología de la Universidad de California, pionero en conocer el metabolismo del azúcar.
La fructosa procesada es tan perjudicial como el alcohol, afirma Lustig, pues daña nuestro hígado causando disfunción a niveles celulares, alterando las mitocondrias, las centrales celulares de obtención de energía, de la misma forma que el etanol. Además, genera otros problemas metabólicos, pues posee una mayor predilección por ser convertida a grasas que el resto de azúcares.
¿Todas las calorías son iguales?
Un error común a la hora de prepararnos nuestras propias dietas, o como me gusta llamarlas, las “hand-made sugar free diets“, es elegir los productos en los que el número de calorías es menor. Aunque lo hagamos de buena fe, estamos cometiendo una equivocación, porque todas las calorías NO son iguales. Es más, es tan importante la fuente de la que procedan estas calorías que alimentos con el mismo aporte calórico pueden llegar a desarrollar respuestas metabólicas dispares.
En una review, los investigadores han organizado las calorías y sus efectos atendiendo a la fuente de las que proceden. El podio a los más perjudiciales se lo llevó los azúcares añadidos, mostrándose que la fructosa estaba relacionada con un desequilibrio de los niveles insulínicos y una disminución en la tolerancia a la glucosa, aumentando el riesgo de padecer diabetes.
Nuestras recomendaciones
En Medciencia os ofrecemos una lista de recomendaciones con el objetivo de hacer de vuestra dieta saludable al mismo tiempo que variada y permisiva:
1. ¿Dieta mediterránea? ¿por qué no? Entre nuestras dietas preferidas, por razones nutricionales y por la facilidad para encontrar ingredientes frescos en nuestra región se lleva la palma la dieta mediterránea. Con un gran repertorio de beneficios y muy flexible en cuanto a la elección de la comida apropiada.
2. Elige bien tu edulcorante. “Yo es que tomo sacarina porque es más sana”, ERROR. Sustituir el azúcar por otro edulcorante no es siempre la opción más adecuada, por lo que conocer con más detalle los pros y contras de los diferentes edulcorantes nos ayudarán a elegir el que mejor satisfaga la ocasión.
3. Que no falten antioxidantes. Una dieta siempre debe incluir los antioxidantes. ¿Por qué? muy sencillo, los antioxidantes se encuentran en una gran cantidad de frutas y ayudan a potenciar la respuesta de nuestro sistema inmune frente a un abanico de enfermedades y déficit. Si queréis saber más, aquí comentamos con más detalle como funcionan estas moléculas.
4. Comer, siempre que se pueda en compañía. Comer junto a tus compañeros de trabajo, familia, amigos o pareja no es ningún capricho, sino excelente para tu salud.
5. Hoy me lo permito. Relájate, todos cometemos pecados alimenticios de vez en cuándo. Intenta evitar la comida basura, los refrescos y los dulces, pero si es una ocasión puntual, no te preocupes, simplemente procura no hacerlo de forma periódica.
6. Haz algo de deporte. Con unos minutos basta, aprovecha para sacar el perro, ir a hacer las compras o recoger a los niños, los beneficios que obtenemos cubrirán parte de los deslices que cometamos en nuestra dieta.
lunes, 9 de marzo de 2015
Alimentos funcionales previenen la obesidad y la diabetes
No son productos “milagro”, ni se trata de dietas maravillosas, pero hay un conjunto de alimentos llamados funcionales, los cuales por sus propiedades son auxiliares en la prevención de la obesidad y la diabetes y cuentan con respaldo científico.
El nopal, la chía y la soya son un ejemplo de ellos y forman un punto clave para las estrategias dietarias que los nutriólogos deberían de recomendar a sus pacientes, de acuerdo con la doctora Nimbe Torres y Torres, investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Médicas Salvador Zubirán (INCMSZ).
En conferencia de prensa realizada en la Universidad Iberoamericana (UIA), la especialista resaltó también, que dichas estrategias para evitar el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades relacionadas, también incluyen el consumo de antioxidantes, prebióticos, alimentos de origen vegetal y fibra.
La doctora explicó que los alimentos funcionales son aquellos que presentan beneficios observables en quienes los consumen en las cantidades adecuadas, relacionados con un mejor desarrollo temprano, mantenimiento de la salud, mayor rendimiento físico, entre otros. Además de los antes mencionados, también se consideran dentro de este grupo al ajo, las espinacas, la avena y los pescados ricos en Omega 3 como el salmón.
Foto: Shutterstock
De entre ellos, los más destacables son la proteína de soya, la semilla de chía y el nopal. Dijo que la soya posee un índice glucémico bajo, así como actividad antihiperinsulínica, es decir, conduce a menores concentraciones de insulina, lo cual encontró después de conducir un estudio realizado en animales, en el que se compararon los efectos de la proteína de soya contra los efectos de la caseína, proteína encontrada en la leche.
Durante la conferencia mencionó que de acuerdo con una investigación publicada en la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention, las alteraciones en la insulina y en los niveles de glucosa se podrían asociar con un mayor riesgo de cáncer relacionado con la obesidad.
Por su parte, la chía es una fuente de ácidos grasos omega 3 y antioxidantes, que cuenta con concentraciones de ácido alfa linoleico, que en el organismo, gracias a la acción de enzimas, se transforma en ácidos grasos como el docosahexaenoico (DHA), lípido estructural del cerebro.
El nopal tiene como mayor propiedad la fibra, pues aporta 100 gramos de esta sustancia en sólo 27 kilocalorías.
De acuerdo con el Consejo Europeo de Información de Alimentos, el concepto de alimentos funcionales nació en Japón durante los años 80, cuando las autoridades sanitarias japonesas se dieron cuenta que para controlar los gastos sanitarios, generados por la mayor esperanza de vida entre la población anciana, había que garantizar también una mejor calidad de vida para las personas más jóvenes, así se introdujo un nuevo concepto de alimentos, que se desarrollaron específicamente para mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer enfermedades.
Se les llamó Food for Specified Health Uses (FOSHU) o Alimentos para usos específicos de salud, los cuales tienen entre sus principales características que la efectividad de sus beneficios está probada, no involucra ningún problema de seguridad por exceso de consumo, tiene métodos establecidos de control de calidad, especificaciones de productos e ingredientes, procesos y métodos de análisis.
En el sitio Hablemos claro, del International Life Science Institute (ILSI) en conjunto con la Universidad Iberoamericana (UIA) se divide a los alimentos en tres categorías generales: los tradicionales, para regímenes especiales y los funcionales.
Los últimos los definen como aquellos de origen natural o procesados con potencialidades para la prevención, mantenimiento de la salud y la calidad de vida.
Aunque los mejores resultados los dan los alimentos totalmente naturales como los antes mencionados, la industria también ha desarrollado productos con un contenido reducido de determinados componentes como la grasa, colesterol, gluten y el sodio. O les adición componentes benéficos para la salud como la fibra dietaria, los carotenos, el licopeno, los omega 3 y omega 6, el selenio, los prebióticos, los probióticos, los antioxidantes, los polifenoles y los glucanos.
viernes, 6 de marzo de 2015
Cardo corredor, una planta medicinal para diabetes, infecciones urinarias o dolores
El Cardo corredor (Eryngium campestre) es una planta perenne que puede a llegar a medir 50 centímetros de alto con unas flores blancas pequeñas y hojas puntiagudas que crece espontáneamente en terrenos secos y soleados.
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Cómo tomar el cardo corredor
Para el uso medicinal del cardo corredor se utilizan las raíces, las cuales pueden llegar a alcanzar un metro o más de profundidad.
Sólo hay que pelarla y hacer una infusión con ésta o incluso también podemos rallarla y añadirla al final de la preparación de los platos. Con las hojas tiernas las podemos añadir a ensaladas y otros platos fríos o templados.
Además para uso interno igualmente podemos elaborar tintura o por el contrario emplastos para aplicar de forma externa y localmente.
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Propiedades medicinales del cardo corredor (Eryngium campestre)
El cardo corredor cuenta en su composición con saponinas, taninos, esencia del Erigio, inulina y sales de potasio.
Es una planta medicinal con propiedades diuréticas, regula los niveles de azúcar en sangre, tiene propiedades depurativas de la sangre, posee acción astringente, regula las menstruaciones, tiene efecto expectorante, es una planta digestiva, posee acción vulneraria, es galactogoga, tiene propiedades sudoríficas, analgésicas, antiinflamatorias, y espasmolítica.
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Para qué es bueno el cardo corredor
Ayudar a combatir la retención de líquidos
Estimular la producción de leche materna
Para personas con ácido úrico alto
Ayudar a eliminar las arenillas de los riñones
Es efectiva para las diarreas
Se aplica directamente sobre las picaduras de insectos
Ayudar a que las heridas curen antes
El cardo corredor se usa para infecciones urinarias como cistitis y uretritis
Aliviar el dolor de muela
Se usa en cólicos renales
Mejorar las gripes y ayudar a expulsar mucosidad del aparato respiratorio
Ayudar a combatir los edemas
Mejora los casos de acné
Se usa para aliviar los dolores musculares y articulares.
Alivia las náuseas y los vómitos
Está recomendada en procesos inflamatorios
Para personas con hipertensión
Su consumo es beneficioso en casos de ictericia
Mejorar las afecciones pulmonares
Cuida y protege la piel
Se usa para curar llagas
Es excelente para depurar el organismo
Se utiliza para las encías sangrantes y gingivitis
Está indicada para personas con dermatitis, psoriasis o eccemas
Mejorar los trastornos digestivos
miércoles, 4 de marzo de 2015
La diabetes y el cuidado de tu piel
Desde que Alberto tiene diabetes se controla de no comer tantos dulces y trata de hacer más actividad física para mantener sus niveles de glucosa a raya. Sin embargo, tiene un problema recurrente: se le seca la piel de los pies y le aparecen unas grietas una y otra vez. Como hace tiempo le ocurre esto, suele aplicarse crema como le recomendó su médico (pero no entre los dedos de los pies, porque allí se mantiene la humedad y le salen hongos). Eso lo soluciona, hasta que vuelve a aparecer.
Lo que Alberto no sabe es que posiblemente su problema de resequedad en la piel puede estar provocado, justamente, por su diabetes. Por eso es importante que, además de controlar lo que come, también tenga otros cuidados para evitar complicaciones de la piel asociadas a esta enfermedad.
Así, por ejemplo, la piel es uno de los órganos que necesita cuidados especiales en las personas que tienen diabetes. Esto se debe a que, cuando los niveles del azúcar están elevados, la piel se reseca y se deshidrata, porque el cuerpo pierde líquidos. De ese modo, puede causar comezón y dolor, y al rascarte puedes agrietar la piel e irritarla.
Si se produce una lesión o herida, los gérmenes o microbios pueden entrar al cuerpo con más facilidad, provocando una infección. Y como el exceso de glucosa alimenta a los microbios también, eso hace que la infección sea mayor y más difícil de sanar.
Por eso es importante mantener a la piel hidratada, lo que no significa ni húmeda ni transpirada. ¿Por qué? Porque la humedad provoca la aparición de hongos (tal como le ocurre a Alberto), que es otra de las condiciones comunes de la diabetes, especialmente en personas con sobrepeso.
Se estima que un tercio de las personas con diabetes padecerán, en algún momento de sus vidas, un problema dermatológico (de la piel) provocado por esta enfermedad. De hecho, el primer indicio de que una persona tiene diabetes, puede ser la presencia de problemas en la piel relacionados con hongos, úlceras crónicas e infecciones.
Para evitar cualquiera de estos problemas, puedes seguir las siguiente recomendaciones que si se hacen diariamente, te ayudarán a mantener tu piel sana e hidratada:
- Mantén tu diabetes bajo control.
- Bebe muchos líquidos, de preferencia agua, para que tu piel esté hidratada y sana.
- Mantén tu piel limpia y seca. Para ello, utiliza un jabón no irritante, crema humectante luego del lavado y talco en las áreas donde la piel puede quedar húmeda, como debajo de los brazos (en las axilas), debajo de los senos, entre las piernas (en las ingles) y entre los dedos de los pies.
- Evita ducharte con agua muy caliente y tomar baños largos y/o de espuma. Cuando te seques, hazlo suavemente, no te frotes.
- Revisa la piel después de lavarte y asegúrate de que no tienes áreas secas, rojas o adoloridas que puedan infectarse. Si no puedes hacerlo solo, pide ayuda.
- En especial, cuida mucho tus pies. Revisa todos los días que no aparezcan llagas ni heridas. Usa zapatos cómodos, de horma ancha y de tacón bajo, y antes de ponértelos verifica que no haya objetos extraños dentro de ellos.
- Si tienes heridas, trátalas apenas aparezcan. Para ello, lava los pequeños cortes con agua y jabón y cubre las heridas pequeñas con gasa estéril. No uses antisépticos, alcohol ni yodo para limpiar la piel, ya que son sustancias demasiado fuertes, en todo caso puedes pedirle a tu médico que te recomiende algo, generalmente te recomendará un antibiótico en crema para utilizar en estos casos.
- Mantén tu casa húmeda durante los meses de clima frío y seco.
- Aplícate protector de labios para prevenir labios quebrados.
- Si sueles tener acné, habla con tu dermatólogo antes de seleccionar un humectante facial.
- Para proteger tu piel del sol, usa bloqueadores con FPS (SPF son las siglas en inglés) de 15 o más y usa un sombrero. También usa guantes cálidos, zapatos o botas abrigados (si hace frío) y ropa interior de algodón puro.
Por último, recuerda que si mantienes tus niveles de glucosa a raya es posible evitar estas y otras complicaciones asociadas con la diabetes. Cambiar de hábitos no siempre es fácil, pero luego de un tiempo notarás que el esfuerzo no es tan grande y que los beneficios son enormes
lunes, 2 de marzo de 2015
La falta de vitamina D se asocia con mayor riesgo de padecer diabetes
Un estudio realizado por investigadores españoles y publicado en 'Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism' determinó que la falta de vitamina D aumenta el riesgo de padecer diabetes. Además aclara que en la ecuación diabetes y vitamina D, no siempre se encuentra el peso.
"La principal fortaleza de esta investigación es que compara los niveles de vitamina D en personas con una amplia gama de pesos (desde delgados a sujetos obesos), teniendo en cuenta la presencia de diabetes", afirma la doctora Mercedes Clemente-Postigo del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA) y una de las autoras del estudio.
Vitamina D, la obesidad y la diabetes
Vitamina D, la obesidad y la diabetes
No obstante, la Declaración Científica de la Sociedad Endocrina sobre los Efectos no Esqueléticos de la Vitamina D, asegura que los estudios han encontrado que las personas que tienen bajos niveles de vitamina D son más propensas a ser obesas, a padecer diabetes tipo 2, prediabetes y síndrome metabólico.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores compararon biomarcadores de la vitamina D en 118 participantes en el Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga (España), así como 30 participantes del Hospital Universitari Doctor Josep Trueta de Girona.
Todos los participantes fueron clasificados según su índice de masa corporal (IMC), así como la presencia de diabetes, prediabetes o sin trastornos glucémicos. Luego, se les midieron los niveles de vitamina D en el torrente sanguíneo y la expresión del receptor de la vitamina D en el tejido adiposo.
El análisis encontró que los sujetos obesos que no tenían trastornos del metabolismo de glucosa poseían niveles más altos de vitamina D que los sujetos diabéticos. Mientras que las personas delgadas con diabetes u otro trastorno del metabolismo de la glucosa fueron más propensas a presentar niveles bajos de vitamina D.
El análisis encontró que los sujetos obesos que no tenían trastornos del metabolismo de glucosa poseían niveles más altos de vitamina D que los sujetos diabéticos. Mientras que las personas delgadas con diabetes u otro trastorno del metabolismo de la glucosa fueron más propensas a presentar niveles bajos de vitamina D.
Los niveles de vitamina D se correlacionaron directamente con los niveles de glucosa, pero no con el IMC.
"Nuestros hallazgos indican que la vitamina D se asocia más estrechamente con el metabolismo de la glucosa que con la obesidad", resume Manuel Macías González, uno de los autores del estudio. "El estudio sugiere que la deficiencia de vitamina D y la obesidad interactúan sinérgicamente para aumentar el riesgo de diabetes y otros trastornos metabólicos.
Las personas pueden reducir su riesgo mediante una dieta saludable y con suficiente actividad al aire libre", aconseja."Nuestros hallazgos indican que la vitamina D se asocia más estrechamente con el metabolismo de la glucosa que con la obesidad", resume Manuel Macías González, uno de los autores del estudio. "El estudio sugiere que la deficiencia de vitamina D y la obesidad interactúan sinérgicamente para aumentar el riesgo de diabetes y otros trastornos metabólicos.
La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio y mantener la salud ósea y muscular. La piel produce esta vitamina después de recibir luz solar y también se puede obtener en cantidades más pequeñas a través de alimentos como la leche fortificada con vitamina D.
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