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lunes, 29 de junio de 2015

El ejercicio puede proteger a las mujeres mayores de arritmia cardiaca


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El ejercicio regular podría ayudar a las mujeres mayores a evitar una afección que provoca una arritmia cardiaca potencialmente letal, muestra un estudio reciente.
Las mujeres postmenopáusicas físicamente activas tenían un riesgo un 10 por ciento más bajo de contraer fibrilación auricular que las mujeres que eran más sedentarias, informan unos investigadores en la edición del 20 de agosto de la revista Journal of the American Heart Association.
Las mujeres activas disfrutaban de esa protección contra el trastorno del ritmo cardiaco aunque fueran obesas, halló el estudio. La obesidad es un importante factor de riesgo de la fibrilación auricular.
“Mostramos de forma bastante clara que en esta población de más edad, mientras más ejercicio hacían, menos probable era que contrajeran una fibrilación auricular, y las mujeres obesas eran las que más se beneficiaban del ejercicio”, señaló el autor del estudio, el Dr. Marco Pérez, director de la Clínica de Arritmia Heredada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, en California.
Este estudio debería acabar con las preocupaciones de que el ejercicio físico podría contribuir a la fibrilación auricular, afirmaron Pérez y el Dr. Gordon Tomaselli, profesor de cardiología de la Escuela de Medicina Johns Hopkins y vocero de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).
“La población de más edad es mucho más vulnerable, y ha habido dudas en nuestro campo sobre si deberíamos recomendar más ejercicio a estas personas mayores”, dijo Pérez.
La fibrilación auricular es un trastorno eléctrico del corazón que provoca que lata de forma rápida y desorganizada. La afección aumenta el riesgo de una persona de accidente cerebrovascular (ACV) e insuficiencia cardiaca.
Algunos estudios han mostrado que los deportistas de élite podrían contraer fibrilación auricular como resultado de los esfuerzos vigorosos que realizan con regularidad. Esos hallazgos hicieron que los médicos se preguntaran si el ejercicio podría ser malo para las personas normales en riesgo de la afección, explicó Tomaselli.
“Este estudio muestra que moverse, mantener el cuerpo en movimiento, es bueno aunque se tengan factores de riesgo de la enfermedad cardiaca”, aseguró. “No se puede usar la fibrilación auricular como excusa para no ser físicamente activo, aunque se sea un chico o una chica normal”.
Actualmente, unos 1.1 millones de mujeres de EE. UU. sufren de fibrilación auricular, y se anticipa que la prevalencia del trastorno aumente 2.5 veces en los próximos 50 años, señalaron los investigadores en la información de respaldo.
En el estudio participaron más de 80,000 sujetos de la Iniciativa de salud de las mujeres, un estudio observacional sobre la salud de mujeres de 50 a 79 años. Los estudios observacionales solo pueden mostrar si hay una asociación entre factores, no pueden probar causalidad.
Al inicio del estudio, los investigadores preguntaron a las mujeres con qué frecuencia caminaban al aire libre durante más de 10 minutos al día o con qué frecuencia realizaban una actividad física que las hiciera sudar.
Tras once años, los investigadores hallaron que las mujeres más físicamente activas tenían un riesgo un 10 por ciento más bajo de contraer fibrilación auricular que las que no caminaban al aire libre durante 10 minutos al menos una vez cada semana.
Las mujeres con la protección más alta participaron en una actividad física equivalente a caminar a paso rápido durante 30 minutos seis días a la semana, o montar bicicleta a un paso lento durante una hora dos veces por semana, apuntaron los investigadores.
Las mujeres con una actividad física moderada tenían un riesgo al menos un 6 por ciento más bajo de contraer fibrilación auricular. Caminar a paso rápido 30 minutos dos veces por semana proveería ese beneficio, dijeron los autores del estudio.
El ejercicio arduo también redujo el riesgo de fibrilación auricular. Las mujeres que participaron en actividad equivalente a correr un par de horas por semana tenían un riesgo un 9 por ciento más bajo, halló el estudio.
La obesidad se siguió vinculando con un aumento en el riesgo general de fibrilación auricular, pero los investigadores hallaron que las mujeres obesas que hacían mucho ejercicio reducían su riesgo a la mitad.
Las mujeres obesas activas presentaban un aumento del 17 por ciento en el riesgo del trastorno, frente a un aumento del 44 por ciento en las mujeres obesas que hacían poca o ninguna actividad física, halló el estudio.
Es probable que la actividad física reduzca el riesgo del trastorno del ritmo cardiaco al reducir la presión arterial y la inflamación del cuerpo, dijeron Tomaselli y Pérez.
El ejercicio también podría ayudar a limitar los cambios físicos que ocurren en el corazón como resultado del envejecimiento y de la obesidad, que a su vez aumentan el riesgo de fibrilación auricular y enfermedad cardiaca, planteó Pérez.
Si las mujeres obesas comienzan a perder peso como resultado del ejercicio, es probable que los beneficios sean incluso mayores, dijo Tomaselli.
La obesidad provoca varios cambios físicos que se han vinculado con el desarrollo de la fibrilación auricular, como inflamación, un agrandamiento del corazón y una tasa cardiaca alterada, anotaron los investigadores.
“En promedio, si alguien pierde peso y se hace más físicamente activo, el riesgo de fibrilación auricular sería menor”, afirmó Tomaselli.


viernes, 1 de mayo de 2015

Perder peso podría aliviar una arritmia cardiaca peligrosa


   

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Buenas noticias para las personas que son obesas y tienen fibrilación auricular, una forma de arritmia cardiaca habitual: perder peso podría ayudar a restablecer un ritmo cardiaco saludable.
Ese es el hallazgo de un estudio australiano con 355 personas obesas con fibrilación auricular. Los investigadores dirigidos por el Dr. Rajeev Pathak, de la Universidad de Adelaida, examinaron los resultados de los pacientes durante 4 años mientras intentaban perder peso.
Los investigadores hallaron que los que perdieron al menos un 10 por ciento de su peso corporal tenían unas probabilidades 6 veces más altas de deshacerse de los síntomas de fibrilación auricular (sin el uso de cirugía ni medicamentos) que los que no perdieron peso corporal.
En el trascurso de 4 años, el 45 por ciento de los pacientes que perdieron al menos un 10 por ciento del peso corporal dejaron de presentar los síntomas de fibrilación auricular sin tratamiento. Solamente un 13 por ciento de los participantes que perdieron menos del 3 por ciento de su peso corporal dejaron de presentar los síntomas, indicó el equipo de Pathak.
Los hallazgos fueron presentados el lunes en la reunión anual del Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology, ACC) en San Diego. También se publicaron simultáneamente en la revista Journal of the American College of Cardiology.
Según el ACC, aproximadamente 5.6 millones de adultos estadounidenses tienen fibrilación auricular, que provoca síntomas como las palpitaciones y la falta de aliento. También podría aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.
El nuevo estudio descubrió que solamente con perder el peso excesivo no fue suficiente, sino que evitar volver a ganarlo fue clave. Las personas que tenían fluctuaciones importantes en su peso (ganancias y pérdidas de más de un 5 por ciento) entre cada revisión médica anual tenían el doble de probabilidades de sufrir problemas recurrentes con el ritmo cardiaco que las que no presentaban dichas fluctuaciones en su peso, dijeron los investigadores.
“Estudios anteriores han mostrado que la gestión del peso puede reducir los síntomas de la fibrilación auricular”, dijo Pathak en un comunicado de prensa del ACC. Dijo que los estudios anteriores también han mostrado que la pérdida de peso aumentó los beneficios de la ablación, un procedimiento que se usa para tratar la fibrilación auricular.
En el nuevo estudio, su equipo “intentaba aclarar algo sobre los resultados a largo plazo de la pérdida de peso sostenida, los efectos de la cantidad de peso que se pierde y el impacto de los cambios en el peso a lo largo del tiempo”, explicó.
“Hallamos que la pérdida de peso sostenida es alcanzable para los pacientes obesos y que puede reducir de forma significativa la gravedad de la fibrilación auricular”, dijo Pathak. “Perder peso también llevó a unos cambios favorables en los factores de riesgo cardiovasculares como la hipertensión, la apnea obstructiva del sueño y la diabetes, junto con mejoras en la estructura y la función del corazón”.