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viernes, 21 de agosto de 2015

Una de cada tres personas con diabetes tipo 1 sigue produciendo insulina


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Aunque el hecho de que las personas con diabetes tipo 1 no producen insulina está ampliamente aceptado, un estudio reciente sugiere lo contrario. Alrededor de una tercera parte producen la hormona mucho tiempo después del diagnóstico. La producción residual de insulina puede continuar durante más de cuatro décadas, informaron los investigadores en una edición reciente de la revista Diabetes Care. Sus hallazgos podrían ayudar a evitar el diagnóstico erróneo de la diabetes tipo 1 como diabetes tipo 2, que es más común, y mejorar los tratamientos para el control del azúcar en sangre, sugirieron.
“Otros estudios han mostrado que algunos pacientes de diabetes tipo 1 que han vivido con la enfermedad durante muchos años siguen segregando insulina, y la suposición ha sido que esos pacientes son excepcionales”, comentó la autora principal del estudio, la Dra. Carla Greenbaum, directora del Centro de Operaciones del Biobanco de Intercambio de DT1, un repositorio de muestras biológicas de la diabetes tipo 1.
“Por primera vez, podemos decir de forma definitiva que esos pacientes son un verdadero subgrupo de la población con diabetes tipo 1, lo que tiene importantes implicaciones clínicas y para la política sanitaria”, señaló en un comunicado de prensa de la revista.
En todo el mundo, alrededor de 35 millones de personas sufren de diabetes tipo 1, dijeron los investigadores. La enfermedad autoinmune provoca la destrucción de las células que producen la insulina en el páncreas, lo que significa que los pacientes deben recibir inyecciones de insulina o una bomba de insulina.
Los investigadores examinaron muestras de diabetes tipo 1 de más de 900 personas de 5 a 88 años de edad, y encontraron que el péptido C, un subproducto de la producción de insulina, estaba presente en pacientes de todas las edades.
Pero el péptido C se encontró con mayor frecuencia y en mayores concentraciones en los que habían sido diagnosticados en la adultez. Entre los que habían tenido diabetes tipo 1 entre tres y cinco años, el péptido C se encontró en el 78 por ciento de los diagnosticados tras los 18 años de edad, y en menos de la mitad de los diagnosticados antes de los 18.
Además, el 16 por ciento de los diagnosticados en la adultez y el 6 por ciento de los diagnosticados en la niñez tenían péptido C residual más de cuatro décadas después, hallaron los investigadores. Concluyeron que hay diferencias clave entre la diabetes tipo 1 diagnosticada en la niñez y la que se desarrolla en la adultez.
“Estos hallazgos otorgan más credibilidad a la investigación que se está llevando a cabo sobre las terapias dirigidas que prolongarían la producción de insulina, ayudando a los pacientes de diabetes tipo 1 a gestionar mejor su enfermedad y a reducir las complicaciones”, aseguró en el comunicado de prensa la coautora del estudio, Asa Davis, gerente de programa del Intercambio de la DT1. “Por ejemplo, ya se están estudiando tratamientos potenciales de inmunoterapia con esa meta en mente, y nuestros hallazgos resaltan que las personas diagnosticadas a una edad temprana quizá tengan más probabilidades de beneficiarse de esos métodos”.
Los investigadores también dijeron que sus hallazgos podrían tener implicaciones importantes para las políticas, anotando que muchos casos de diabetes tipo 1 quizá no cumplan con los requisitos para la bomba de insulina de las aseguradoras federales o privadas, que se basan en la falta de producción de insulina.

lunes, 18 de mayo de 2015

La mitad de la insulina se produce con el desayuno


La mitad de la insulina se produce con el desayuno   


Sin duda, comer es uno de los mayores placeres que hay en la vida y muchas personas que reciben el diagnóstico de que padecen diabetes piensan que nunca volverán a disfrutar de los alimentos debido al problema metabólico que les han detectado. Esto es un prejuicio y también una equivocación por parte de algunos médicos.
 
El paciente diabético que tiene un control adecuado de su padecimiento por medio de una alimentación equilibrada, actividad física y, si se requiere, tratamiento farmacológico, puede disfrutar perfectamente de los placeres del paladar sin poner en peligro su salud.
 
Dentro de sus directrices para el año 2014, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) propuso que el Día Mundial de la Diabetes, que se conmemora el 14 de noviembre, sirviera para llevar a la población tres mensajes centrales:

1) Hagamos que los alimentos saludables sean una opción fácil.
2) Infórmate y decide sobre tu alimentación.
3) Una alimentación saludable comienza con el desayuno.

 
Estos tres mensajes se eligieron después de analizar datos médicos muy sólidos, entre ellos que la mitad de la insulina que requiere el cuerpo humano durante el día se produce con los nutrientes que llegan con el desayuno.
 
Hoy sabemos que, cuando abrimos los ojos después de dormir, el hipotálamo recibe un estímulo con la luz y se pone en marcha el trabajo de diferentes órganos, entre ellos el páncreas, el responsable de producir la insulina, una molécula que facilita el transporte de los azúcares al interior de las células.
Imaginen lo que ocurre, entonces, en el organismo de la población que no desayuna o que consume su primer alimento seis o siete horas después de despertar. Por esto la campaña del Día Mundial de la Diabetes de este año se enfoca en pedirle a la gente que ponga más atención a su desayuno y no se salte esa comida.
 
También se ha comprendido que una de las causas por las que las personas con diabetes abandonan sus tratamientos es por las limitaciones alimenticias, que algunas veces son verdaderas y otras son sólo un temor sin fundamento.

Rechazo a las dietas
Desde hace 20 años se ha observado que una de las causas más comunes de depresión, frustración y enojo entre quienes viven con este problema de salud es la creencia de que van a vivir a dieta el resto de su vida. Por desgracia, la palabra “dieta” hace que los pacientes piensen en un modelo de atención vertical, autoritario, en el que el médico ordena a la gente qué es lo que debe de comer y qué no.
 
Cada persona tiene gustos singulares sobre los alimentos, horarios e incluso hay quienes no pueden comer si no están acompañados, por eso el tratamiento y esquema de alimentación de la persona debe ser individual y plantear metas específicas para cada caso en particular. El médico debe preguntarle al paciente tres cosas: ¿Cuáles son sus alimentos favoritos? ¿Qué cosas no le gusta comer? y ¿A qué hora come?
 
Al conocer bien los gustos del paciente, el nutriólogo tiene un marco de referencia y comprende cuáles son los retos de nutrición y las metas que se le pueden proponer al paciente. El papel del médico debe ser de facilitador y reconocer que no es fácil pedirle a una persona que realice cambios radicales en el estilo de vida.

Control de la diabetes
Cada paciente requiere de una estrategia de atención individualizada. Entre aquellos que necesitan tomar fármacos para reforzar el control de su enfermedad, hay diferentes alternativas que deberán ser prescritas por su médico.
 
Para tratar la diabetes tipo 1 es necesario usar insulina como un apoyo al organismo, mientras que para la diabetes tipo 2 se pueden utilizar medicinas orales que se toman por separado o combinadas.
 
En México se desarrolló una opción farmacéutica, conocida entre los profesionales de la salud como Glimetal, la cual reúne en una sola tableta dos principios activos que antes se tomaban por separado: la metformina, que es uno de los antidiabéticos más populares del mundo desde hace tres décadas porque ayuda a que el hígado produzca menos glucosa, y la glimepirida, que está especializada en estimular a las células Beta del páncreas para que produzcan más insulina.
 
La combinación de estos principios activos en las dosis correctas presentes en Glimetal, le ayudan al paciente a tener un apego al tratamiento, mantienen la glucosa dentro de los límites correctos y retrasan la aparición de las complicaciones de la enfermedad en apoyo a su alimentación.
 
En resumen podemos decir que el paciente con diabetes puede aumentar el control de su enfermedad a través de la información que recibe de parte de su médico tratante y nutriólogo, para conocer el efecto en su organismo de los alimentos que ingiere, incluyendo aquellos que son de su predilección. De esta manera podrá tomar sus propias decisiones de nutrición de manera responsable.