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miércoles, 17 de mayo de 2017

8 mitos sobre la diabetes que debemos desterrar

Más grave que la propia enfermedad son algunos mitos que la rodean, los cuales debemos descartar de forma urgente.
El saber popular y las enfermedades generalmente no van de la mano. En numerosas ocasiones la opinión de la comunidad puede generar mitos y nociones falsas sobre enfermedades demasiado serias. Así, más graves que la misma enfermedad son algunos de los mitos que la rodean.
La diabetes no es la excepción. Por tratarse de una enfermedad crónica que se extiende de forma implacable por todo el mundo, los recaudos a tomar con la información que se difunde de la misma son muchos. La falta de información y la creencia de que "es tan solo otra enfermedad" llevan a la generación de mitos de difícil erradicación, por eso, en esta nota nos proponemos descartar algunos mitos sobre la diabetes.
1) La diabetes tipo 1 y tipo 2 son prácticamente lo mismo
Las deficiencias que genera cada uno de los tipos de esta enfermedad son absolutamente distintas, por lo tanto, no pueden ser tratadas de la misma forma. Confundir los tratamientos puede llegar a ser letal.
2) Si tengo diabetes debo inyectarme insulina
Este mito deriva del anterior, y de una incorrecta separación entre los tipos de diabetes. En realidad tan solo los pacientes con diabetes tipo 1 deben inyectarse insulina, y aproximadamente un 25% de quienes tienen diabetes tipo 2.
3) Las inyecciones de insulina no serán para siempre
Es cierto que los efectos de esta enfermedad pueden regularse con una dieta balanceada y realizando actividad física de manera regular. Sin embargo, que los efectos disminuyan no quiere decir que se vayan, por lo tanto, no eliminan el uso de la insulina. Quienes padecen diabetes tipo 1 dependerán de esta durante toda su vida, los del tipo 2 pueden tener otro tipo de posibilidades vinculadas al desarrollo de determinado estilo de vida y a la ingesta de determinados medicamentos que reemplacen las inyecciones.
4) Los carbohidratos están prohibidos
En realidad no están prohibidos, solo limitados. Puedes consumirlos, pero en cantidades considerablemente menores a las que puede ingerir una persona que no padece la enfermedad. Solo debes olvidar aquellos que no te aporta una cantidad considerable de nutrientes, pero antes de hacerlo es mejor que consultes a tu nutricionista para estar seguro.
5) Tener diabetes no es tan grave
En realidad esta enfermedad causa más muertes al año que el SIDA y el cáncer de mama juntos. Padecerla no es grave, lo grave es no tratarla adecuadamente. Con el debido tratamiento sus efectos pueden ser controlados.
6) La obesidad genera diabetes tipo 2
Si bien este es un factor de riesgo, no es el único y tampoco es determinante para el desarrollo de la enfermedad. Puede tener incidencia, pero no será la obesidad la que determine el surgimiento de la enfermedad.
7) Debes despedirte de los dulces y postres
Los dulces y los postres no están prohibidos, solo limitados. En ocasiones especiales y en porciones adecuadas pueden ser ingeridos sin causar mayores problemas.
8) Comer fruta siempre será una buena idea
Algunas frutas contienen grandes cantidades de azúcares, por eso, es necesario controlar la cantidad, el tipo de fruta y la frecuencia con la que se las consume.
Fuente:    diariolatino.net

viernes, 6 de enero de 2017

Mitos sobre diabetes tipo 2


 



La diabetes tipo 2 da por un susto: Seguramente has escuchado este mito millones de veces. Esta información es totalmente incorrecta. Con frecuencia el diagnóstico de diabetes coincide con sustos y malas noticias. Cuando pasamos por estrés, nuestro cuerpo libera una serie de hormonas que hoy conocemos como contrarreguladoras. El efecto principal de estas hormonas es preparar al cuerpo para estar “listo y alerta”. Estas hormonas hacen que el cuerpo, de manera natural, “contrarregula” (como el propio nombre lo indica) la acción de la insulina. Así entonces, se elevarán los niveles de glucosa en sangre. Ahora bien, imagínate que has vivido con diabetes tipo 2 pero que aún no recibías un diagnóstico, este susto hará que los niveles de glucosa en sangre (ya elevados) se eleven aún más y te sientas probablemente muy mal. Es cuando se realiza el diagnóstico. Por todo lo anterior es que parecería que el susto fue lo que detonó la diabetes aunque seguramente,ella ya estaba ahí desde hace tiempo.
La diabetes tipo 2 es una sentencia de muerte. Otro de los grandes mitos. “De algo he de morir” escuché una vez decir a un vecino. Y es que la falta de información aveces hace que seamos presas fáciles de los mitos. La diabetes, de ninguno de sus tipos, es una sentencia de muerte. Hoy tenemos ya tanta información y tantas herramientas a la mano que nos es más fácil cuidarnos y lograr controlar nuestros niveles de glucosa en sangre. Lo cierto es, que necesitamos educación en diabetes y buen ánimo para aprender y tomar buenas decisiones.
Si me prescriben insulina es que he fracasado en mi tratamiento. Ojalá siempre la primera prescripción fuera la insulina. Hasta la fecha muchos profesionales de la salud prefieren dejar la insulina para aquellos momentos en los que los fármacos orales han dejado de funcionar de manera adecuada. Sin embargo, estudios recientes y lineamientos de organizaciones importantes como la Asociación Americana de Diabetes y la Federación Internacional de Diabetes nos hacen pensar en la “insulinización temprana”. Con el uso de insulina es mucho más sencillo tener un buen control y evitar o retrasar de esta forma las temidas complicaciones.
La diabetes tipo 2 sí puede curarse. Desafortunadamente para ti, para nosotras y para todas ese momento aún no ha llegado. El tratamiento en tiempo y forma ya está al alcance de nosotros y podemos tener una excelente calidad de vida si nos cuidamos bien. Sin embargo, la cura aún no se encuentra disponible para ninguno de los tipos de diabetes. No caigas en falsos datos ni engaños. Aveces somos víctimas fáciles pues estamos interesados en encontrar la cura a nuestro “estilo de vida”, pregunta a tu médico en caso de tener cualquier duda. Ten por seguro que seremos los primeros en avisarte cuando haya noticias sobre “curas”.
El uso de insulina puede ocasionar ceguera. Este es también un mito que encontramos con mucha frecuencia. Muchas personas tras su diagnóstico no son capaces de controlar sus niveles de glucosa en sangre (por la razón que sea). Esta falta de control y vigilancia puede ocasionar en algunas complicaciones, entre ellas la ceguera. El más grave error es esperar a que haya complicaciones para iniciar con un tratamiento completo (como se tendría que haber hecho desde el inicio). Es quizá en todos los casos una muy seria coincidencia. La ceguera en quienes viven con diabetes es una complicación resultado de niveles elevados de glucosa en sangre. La insulina se utiliza para poder controlar y disminuir estos niveles de glucosa en el organismo. Podemos resumir aclarando que más bien es la falta de insulina la que ocasiona hiperglucemia y esta a su vez complicaciones varias, entre ellas la ceguera.
Comer mucha azúcar ocasiona diabetes tipo 2. Este es un mito. Comer mucha azúcar no ocasiona diabetes tipo 2 de forma directa. Al comer más de la cuenta tendemos a subir de peso y eso junto con el sedentarismo y factores de riesgo genéticos quizá si puedan ocasionar diabetes tipo 2.
Las personas con diabetes tipo 2 no pueden comer frutas. Únicamente las que se indican en una pequeña y reducida lista. En esta comunidad creemos que quienes viven con diabetes pueden llevar una alimentación sana y equilibrada y esto incluye al grupo de las frutas. Si bien es cierto, las frutas contienen una cantidad importante de hidratos de carbono (o carbohidratos) que tienen un impacto en tus niveles de glucosa en sangre. Esto no quiere decir que debamos “satanizar el alimento” sino conocer la reacción que tendrá nuestro cuerpo al ingerirla y estar alertas. Recuerda acercarte a un profesional de la salud (nutriólogo, educador en diabetes) para analizar tu plan de alimentación individualizado.
Las personas con diabetes tipo 2 sólo deben consumir los alimentos marcados con la leyenda “apto para diabéticos”.
Las personas “delgadas” jamás desarrollarán diabetes tipo 2.
Las personas con diabetes tipo 2 no requieren estar vigilando sus niveles de glucosa.
Cuando se comienza con el uso de insulina significa que la diabetes ha empeorado o es la “etapa final”.
Todas las personas con diabetes tipo 2 terminaran con amputaciones, ciegos y en dialisis.

Fuente: estudiabetes.org

lunes, 11 de mayo de 2015

mitos y verdades sobre la diabetes

¿Qué se interpone entre los mitos y las verdades? La respuesta es categórica: el conocimiento. En la medida que adquirimos saber sobre una determinada materia, no va a ser fácil que seamos engañados con aseveraciones falsas que circulan vulgarmente como verdades. Por lo tanto, para conocer la verdad sobre la diabetes, la clave está en informarnos de buenas fuentes y aprender. 
Antes de plantear el tema de la diabetes como una dicotomía entre mitos y realidades, vamos a empezar a desasnarnos con algunas definiciones importantes. La enfermedad denominada diabetes se diagnostica cuando el organismo no puede utilizar la insulina de manera correcta, el páncreas no la logra sintetizar en forma eficaz o ambas cosas. 
¿Cuáles son sus síntomas más comunes? La diabetes tipo uno puede  manifestarse con polidepsia o sed continua, poliuria o micción frecuente, aliento con olor dulzón, pérdida de peso sin cambios en la alimentación habitual o sin proponérselo, respiración jadeante, visión borrosa o cansancio físico. La diabetes tipo 2 suele evolucionar en forma lenta y presentarse asintomática en los primeros estadios. También pueden manifestarse algunos de los síntomas que enumeramos para la diabetes tipo 1, además de infecciones frecuentes en las encías y en la piel, cicatrización demorada u hormigueo en las extremidades. 
Pero, ¿qué es la insulina? La insulina es la hormona que controla los niveles de glucosa o azúcar en la sangre, regula procesos como la lipólisis y la glucólisis. A la glucosa que circula en la sangre se la denomina glucemia, siendo la principal fuente de energía del cuerpo humano. 


¿Cuántos tipos de diabetes existen? Podemos distinguir tres tipos de diabetes. Hay una diabetes tipo 1 o juvenil, que se inicia en la infancia o en la adolescencia, cuya producción de insulina es nula y debe incorporarse al organismo insulina de reemplazo. También existe la diabetes tipo 2 o mellitus, que en general aparece alrededor de los 40 años,  patología que suele estar ligada al sobrepeso e inactividad física; puede no ser insulinodependiente. Asimismo, está la diabetes gestacional, que se manifiesta cuando los niveles de azúcar en la sangre aumentan durante el período de embarazo de la mujer y desaparecen cuando se produce el parto; sin embargo, en el futuro habrá mayores riesgos de volver a tener diabetes. 
Aclaradas algunas cuestiones, nos proponemos plantear el tema de la diabetes como en un cuadro sinóptico, donde por un lado repetiremos frases que venimos escuchando como verdades irrebatibles y, por el otro lado, le contrapondremos la realidad a cada una de esas frases y su justificación. Vale la pena el juego para aprender en serio, se lo aseguro. 

Mito. ¡socorro, me diagnosticaron diabetes! Ya no voy a poder vivir como una
persona normal. 

Verdad. La diabetes es preocupante y hay que atenderla, sin dudas. Pero ello
no tiene que ser un límite para nuestros proyectos de vida: disfrutar de la familia y los amigos, viajar, participar en eventos sociales, estudiar, comprometerse con otros. Se puede vivir perfectamente como una persona normal solo atendiendo a
una mejor calidad de vida, que es en realidad lo que tendríamos que hacer siempre y no sólo cuando nos diagnostican una enfermedad.  
Mito. Nunca más podré volver a comer dulces, ni golosinas, ni helados, ni
chocolates. 

Verdad. De ninguna manera es así. Lo que va a tener que hacer es controlar el
consumo de dulces, golosinas, helados y chocolates. Un bocado, como puede ser un caramelo o un bombón, no nos va a perjudicar. Lo conveniente es que nos asesoremos con nuestro médico o con un nutricionista sobre las cantidades que nos convienen ingerir dentro de una dieta normal y los momentos en que es mejor que comamos un bocado dulce. Y sobre todo importa que tengamos controlados los niveles de azúcar en sangre.  

Mito. Estoy excedido en peso y encima a cada rato tengo hambre y sed.  Por
suerte no corro riesgo de tener diabetes porque en mi familia no existen esos antecedentes. 

Verdad. La diabetes puede obedecer a un factor de predisposición genética,
pero también puede darse en casos sin antecedentes familiares. Justamente, el exceso de peso puede ser un detonante de diabetes, así como lo es el aumento del colesterol malo por sobre los índices de referencia y los triglicéridos elevados.  
Mito. Padezco diabetes tipo 1, por lo que prefiero quedarme encerrado en mi
casa para que no me vean inyectándome.  

Verdad. No hay por qué exponerse cada vez que hay que inyectarse. Los
elementos actuales para inyectarse ocupan muy poco lugar, son fáciles de transportar y de aplicar. Si uno no está dispuesto a inyectarse en público no tiene por qué hacerlo. Siempre habrá un baño o un lugar más privado donde hacerlo, no lleva más que unos pocos minutos.   

Mito. No puedo practicar ningún deporte ni actividad física porque tengo
diabetes. 

Verdad. Esta creencia es rotundamente falsa. Al contrario, los médicos
recomiendan realizar actividad física cuatro o cinco veces a la semana, al menos media hora o más. La actividad física ayuda a que el organismo trabaje mejor. Hay que asesorarse sobre la conveniencia del tipo de actividad y las ingestas de alimentos en relación a dicha actividad. 

Mito. Mi hijo está muy gordo  pero cuando viene de la escuela no puedo sacarlo
de permanecer frente al televisor o la computadora. El médico me indicó que influya para que permanezca más activo, pero no sé cómo hacer. ¡Me es imposible! 

Verdad. Que su hijo no tiene que permanecer muchas horas frente a la
pantalla del televisor o de la computadora, más aún si es obeso, es una verdad indiscutida. Lo que podría considerarse una falsedad es que usted como padre o adulto responsable del chico no pueda hacer algo para cambiar sus hábitos nocivos, que es evidente que lo están perjudicando y lo perjudicarán aún más en el futuro. Hace falta que ejerza su autoridad, el día de mañana se lo agradecerán.   

Mito. No quiero aplicarme insulina porque voy a engordar mucho. 

Verdad. Si se expone al aumento de unos pocos kilos porque su cuerpo
funcionará mejor, esta situación la puede controlar con actividad física en forma regular. Háblelo con su médico con total claridad, le hará ver que controlar la glucosa en sangre está muy por encima en cuanto a beneficios que el riesgo de subir unos kilos. 

Mito. No sé cómo voy a hacer para controlar mi diabetes ya que no tengo dinero
para comprar alimentos especiales, que suelen venderse en dietéticas o tiendas exclusivas y cuestan mucho dinero. 
Verdad. De ninguna manera tiene que adquirir alimentos especiales para
controlar su diabetes. La dieta debe estar constituida sobre todo por hidratos de carbono simples y complejos, pocas grasas, proteínas magras, vitaminas, minerales y fibras, todo en su justa proporción. Es más, le podría asegurar que si establece un plan nutricional adecuado, que se base en productos naturales como frutas y verduras, le saldrá mucho más barato que ingerir alimentos industrializados o comida chatarra. Le conviene asesorarse con un médico nutricionista y obrar en consecuencia, sin demoras.  

Mito. El médico me diagnosticó una pre-diabetes pero por ahora no tengo de
qué preocuparme porque no es grave. 

Verdad. Desde el mismo momento de recibir el diagnóstico de pre-diabetes
debe preocuparse y ocuparse. Corre con ventaja con el que ya tiene diagnosticada la diabetes, pero tiene que ajustar su estilo de vida aspirando a una mejor calidad.  Por empezar, establezca un programa de alimentación conveniente y una actividad física regular. Realícese los controles conforme su médico se lo pida. Tenga en cuenta la pre-diabetes para vivir mejor. 

Mito. He suprimido totalmente el uso de azúcar porque no quiero tener
diabetes. 

Verdad. El consumo habitual de azúcar no es el causante de la diabetes. De
todas maneras, si consumimos azúcar refinado o azúcar blanco aportamos a nuestro organismo calorías vacías, que no benefician en nada a nuestra salud y por el contrario pueden hacernos aumentar de peso. Y si aumentamos de peso en forma desmedida, ello se constituirá en un factor de riesgo de padecer diabetes.  

Mito. Tengo diabetes y no puedo comer pastas. 

Verdad. Tanto las pastas como el pan y las papas, puede incluirlas en la dieta
en forma moderada. Mejor aún si opta por el pan y las pastas elaborados con harina integral o de grano entero.  

Mito. No quiero aplicarme insulina porque voy a tener arterioesclerosis e
hipertensión y va a ser mucho peor. 

Verdad. No va a tener arterioesclerosis o hipertensión por el hecho de
aplicarse insulina. Puede iniciar ciertos procesos relacionados con la
arterioesclerosis. De todas maneras, su médico debe explicarle con claridad la conveniencia de aplicarse insulina y los riesgos a los que podría exponerse si no lo hace.  
Mito. Consumir frutas es saludable para la diabetes. 

Verdad. Consumir frutas es saludable, aunque debe asesorarse con su médico
nutricionista acerca de qué cantidad le conviene ingerir, qué frutas son más favorables y cuáles menos, y en qué momentos del día son bienvenidas.  

Mito. No tengo que modificar mi dieta si mi última prueba a1c apenas superó 7. 

Verdad. La prueba a1c mide el nivel promedio de la glucosa en sangre durante
los últimos tres meses y es una prueba que se debe llevar a cabo por lo menos dos veces al año. La realidad es que conviene acusar un puntaje inferior a 6. 

Mito. No quiero tomar medicamentos, ¿qué puedo hacer? 

Verdad. Si necesita medicamentos tiene que tomarlos, aunque a veces alcanza
con hacer cambios profundos en el estilo de vida. Su médico le puede dar una respuesta para su caso en particular.  

Mito. Por la noche, cuando llego de hacer gimnasia, aprovecho para comer 
todo lo que encuentro en mi camino, total ya gasté muchas calorías. 

Verdad. Todas las ingestas, incluso las principales como el almuerzo y la cena,
deben consistir en alimentos saludables y en cantidades pequeñas. Hay que acostumbrarse a reducir las porciones a lo estrictamente necesario. Si la actividad física que llevamos a cabo es muy rigurosa deberemos comer algunas calorías más para compensar, pero tampoco es bueno que nos excedamos. Menos aún si es en la cena, ya que no tardaremos en irnos a descansar y no gastaremos  el aporte calórico que hicimos. Además, comer en forma moderada lo ayudará a conciliar mejor el sueño y a descansar.  

Como se ve, los mitos son muchos. A veces los adoptamos como creencias porque creemos que nos conviene engañarnos a nosotros mismos.  
No temamos a la verdad. La verdad nos puede ayudar a vivir mejor.   


lunes, 2 de diciembre de 2013

Mitos sobre la diabetes infantil

La diabetes en la infancia (diabetes mellitus tipo 1 en el argot medico) es una de las enfermedades crónicas más frecuentes de los niños menores de 15 años, pero no por ello más conocida. Existen gran cantidad de miedos y prejuicios frente a ella que se han perpetuado popularmente. Intentaremos analizar los más habituales:

-La diabetes es una enfermedad contagiosa. No, rigurosamente falso. La diabetes tipo1 no se transmite por microorganismos. Se adquiere en personas predispuestas genéticamente tras una activación de la inmunidad del propio paciente. Es lo que se conoce como enfermedad autoinmune (las propias defensas del niño atacan estructuras propias generando una enfermedad). Existen muchas teorías que intentan explicar cómo se producen este fenómeno autoinmune pero muy pocas certezas.

-La diabetes se cura con el tiempo. Falso. La diabetes tipo 1 es una enfermedad crónica sin cura. No existe en la actualidad ningún tratamiento que acabe con esta enfermedad. Se investigan varias vías (células madre, vacunas,€) pero se encuentran en fases precoces de desarrollo. Hasta el día de hoy, los pacientes tienen que administrarse insulina de por vida.

-La insulina acaba con la diabetes. No, la insulina no cura la diabetes tipo 1. Es imprescindible para su control, uno de los tres pilares en los que se fundamenta su tratamiento junto con el ejercicio físico y el control de la dieta, pero no acaba con la enfermedad.

-La insulina produce ceguera. Disparate mayúsculo que probablemente surja de la asociación entre diabetes y ceguera. Se sabe que un diabético mal controlado puede tener afectación de los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo, entre ellos los que se encuentran en la retina (estructura interna del ojo). Tiempo atrás no era infrecuente encontrar diabéticos que se quedaban ciegos porque no tenían acceso al Sistema Salud (por aislamiento geográfico, desconocimiento, miedos,€ ) y no recibían tratamiento alguno.

-Comer dulces produce diabetes. Tomar un exceso de azúcar en la dieta no lleva inexorablemente al desarrollo de una diabetes mellitus 2. Como hemos comentado antes, es una enfermedad que depende de la carga genética y del establecimiento de una respuesta autoinmune descontrolada. En términos populares, podríamos decir que solo es diabético quien puede serlo, y quien lo va a ser puede incluso ser un niño que no abuse de dietas edulcoradas.

-Si eres diabético no puedes comer dulces. Solo hay que conocer a un niño diabético para desmontar este mito tan arcaico. Los diabéticos deben racionar sus alimentos (sobre todo los que contienen hidratos de carbono o azucares) para conocer la cantidad que toman de ellos y decidir la cantidad de insulina que se ponen, pero esto no contraindica de manera absoluta el que no puedan comer azucares, simplemente deben ser conscientes de que deben ajustar y limitar su ingesta para conseguir un buen control de su enfermedad.

-El sobrepeso produce diabetes. Es una verdad a medias, con matices. Las personas con exceso de peso (sobre todo en edades avanzadas, aunque cada vez aparece más precozmente) tienen más probabilidades de terminar padeciendo una diabetes de tipo 2 (comúnmente conocidas por diabetes del adulto pese a que cada vez aparece en edades más tempranas). La diabetes tipo 1, la más frecuente en la infancia no se asocia a pacientes con sobrepeso (existen niños diabéticos obesos pero no como causa de su diabetes y si como problema añadido).

-Los diabéticos no pueden realizar ejercicio. No solo no pueden, sino que deben realizarlo como parte fundamental de su tratamiento. La práctica deportiva de forma regular y moderada (sobre todo en edades muy tempranas) es básica para el buen control de su enfermedad. Existen deportistas diabéticos que son profesionales del deporte (ciclistas, nadadores, futbolistas,€). Prácticamente no se contraindica ningún deporte salvo los que supongan riesgo evidente si se realizan de manera individual (submarinismo, alpinismo,€).