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viernes, 3 de abril de 2015

DESCUBREN BENEFICIOS DEL FRIJOL PARA COMBATIR LA DIABETES Y EL COLESTEROL ALTO

 Un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) trabaja desde hace 10 años diferentes proyectos de investigación cuyos resultados indican que el consumo diario de frijol hervido puede controlar los niveles de glucosa y lípidos en la sangre.
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En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, la doctora Rosalía Reynoso Camacho, profesora investigadora de la Facultad de Química de la UAQ, informó que “diversas investigaciones han permitido concluir que existe una disminución en los niveles de glucosa de ratas experimentales, ex profesodiabéticas, alimentadas con una dieta adicionada con frijol cocido de algunas variedades mexicanas”.
La especialista informó que el desarrollo de estos estudios ha contado con el apoyo financiero en conjunto del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y del INIFAP, a través del Fondo Sectorial Sagarpa-Conacyt.

Índice HOMA

 

Para evaluar la resistencia a la insulina de las ratas estudiadas, el equipo de investigadores calculó la concentración de glucosa e insulina en ayunas de los roedores. Esto a través del cálculo del modelo homeostático de evaluación de la resistencia a la insulina, conocido como HOMA (siglas en inglés de Homeostasis Model Assessment).
“Los resultados de estos estudios demostraron que animales sanos presentaron valores HOMA de 4.3, en tanto que una rata obesa presentó un valor de 14.6. Empero, al consumir frijol de la variedad Flor de Junio Dalia, la resistencia a la insulina de ratas obesas se redujo a seis”, indicó la investigadora.

Obesidad y triglicéridos

Estudios adicionales del equipo de investigadores del INIFAP y la UAQ, realizados también con ratas, revelaron que cuando estas consumieron una dieta alta en grasa y fructosa para inducirlas a la obesidad, incrementaron su peso corporal 15 por ciento con respecto a las ratas alimentadas con una dieta sana.
No obstante, afirmó la entrevistada, otros de estos animales alimentados igualmente con una dieta hipercalórica pero con la inclusión en su régimen de un 10 por ciento de frijol cocido del tipo Flor de Junio Dalia, tuvieron una ganancia de peso de solo siete por ciento.
“Ratas obesas con una dieta alta en grasa y fructuosa tienen alrededor de 140 miligramos (mg) por decilitro (dl) de triglicéridos; mientras que un animal sano, 75 mg aproximadamente. Mediante el consumo de frijol durante cuatro meses en la dieta de ratas alimentadas con grasa y fructosa, se encontró que los niveles de los roedores nutridos con frijol tenían concentraciones de triglicéridos similares a los de ratas sanas”, explicó la doctora Reynoso Camacho.
Es decir que –agregó la investigadora de la UAQ– aún con una dieta hipercalórica, la inclusión de frijol redujo los niveles de triglicéridos en animales obesos. Asimismo, estos niveles en sangre no se incrementaron en ratas experimentales que consumieron frijol del tipo Flor de Junio Dalia.

Resultados en personas

Otro de los proyectos de investigación, realizado en conjunto con especialistas de la Facultad de Nutrición de la UAQ, incluyó mujeres adultas de la zona rural del estado de Querétaro.
Los resultados revelaron que existe una asociación entre el consumo de frijol de estas mujeres y un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, debido a los efectos que se encontraron en cuanto a niveles de colesterol y triglicéridos, comentó Reynoso Camacho.
No obstante, agregó la investigadora, en este estudio en particular no se evidenció un efecto significativo respecto a los niveles de glucosa. La doctora explicó que, dado el elevado consumo de refrescos entre la población de mujeres estudiadas, el frijol no contrarrestó los altos niveles de azúcar de bebidas industrializadas u otros alimentos no saludables.
Sin embargo, otras investigaciones en las que también ha participado la doctora Reynoso Camacho apuntan a que, tanto en animales como en humanos, se ha detectado que el frijol –dependiendo de su variedad– tiene un efecto hipoglucemiante; es decir, que disminuye los niveles de glucosa, entre 20 y 40 por ciento, “además de modular el estrés oxidativo asociado a complicaciones de la diabetes”, de acuerdo con la investigadora.
Los resultados de estos estudios, realizados en conjunto con especialistas del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada (CICATA) y del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), ambos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), se publicaron en un artículo de la Revista Especializada en Ciencias Químico-Biológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Fuente: Agencia Informativa Conacyt



lunes, 6 de octubre de 2014

Tengo diabetes tipo 2. ¿Qué puedo comer?”

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Lo que comes – y las cantidades que te sirves- tienen un impacto directo en el control de tu diabetes.  De hecho, tu dieta es una herramienta fundamental para el manejo de la condición.  Una mejor selección de los alimentos, variedad y control de las porciones te garantiza el éxito.  Aquí te explico en qué consiste la dieta del diabético.
¿Tienes prediabetes o diabetes tipo 2? Entonces tu médico te habrá explicado la importancia de llevar una dieta adecuada para mantener los niveles de la glucosa (azúcar) en tu sangre lo más estables posible para mantenerla dentro de un rango saludable.  Y te preguntarás, ¿en qué consiste la dieta del diabético?  Pues bien, este tipo de dieta, conocida en términos médicos como terapia de nutrición médica para la diabetes (MNT por sus siglas en inglés) significa sencillamente que debes comer una variedad de alimentos nutritivos en cantidades moderadas y seguir un horario regular de comidas.
Más que una dieta de tipo restrictivo, se trata de un plan saludable que incluye alimentos ricos en nutrientes y de bajo contenido de calorías y de grasa, que pone más énfasis en frutas, vegetales y granos integrales.  Es una dieta ideal para todas las personas, ya sea que tengan diabetes o no la tengan, pero si ya te la han diagnosticado, seguir un plan de este tipo es fundamental para controlar tus niveles de glucosa en la sangre.
Como sabes, cuando se tiene diabetes tipo 2 el cuerpo o no produce suficiente insulina o no la puede usar adecuadamente para trasladar la glucosa desde el torrente sanguíneo a las células para que la utilicen como fuente de energía. En general, los alimentos y las bebidas que consumes hacen que tus niveles de glucosa en la sangre suban y bajen, así que aquí tienes la regla de oro: tu dieta es una de tus herramientas principales para evitar subidas y bajadas extremas del azúcar (glucosa) en la sangre.
Por qué necesitas seguir una dieta recomendada para el diabético
La nutrición adecuada te ayuda a mantener los niveles de azúcar en la sangre relativamente estables, pero además, te ayuda a mantener un peso saludable y a protegerte de otras enfermedades comunes en las personas con diabetes, como la enfermedad cardíaca y la renal (de los riñones). Además, si no la controlas tu diabetes puede dañar de forma seria y permanente a tus ojos, así como a los nervios de tus piernas y tus pies (neuropatía).
Los siguientes puntos te ayudarán desarrollar un plan alimenticio que te favorezca.  Los principales son:
  1. Controla el consumo de carbohidratos (azúcares).  Este es un principio fundamental en la dieta del diabético.  No se trata de eliminarlos, ya que tu cuerpo necesita alimentos de todos los grupos, pero la clave es seleccionar los que más te convengan. Los que debes limitar son los carbohidratos simples (los azúcares básicos, como los que consumirías al comer un caramelo, tomar jugo de frutas o comer mermeladas) y los carbohidratos complejos ricos en almidones, como los que contienen alimentos preparados a base de harina blanca (los productos horneados como los pasteles (tortas), los panes, el arroz y la pasta).  Este tipo de carbohidratos es el que representa un mayor peligro para los diabéticos ya que se requiere una mayor cantidad de insulina para procesarlos y causan una elevación rápida de la glucosa seguida por un descenso o caída rápida.  Esto significa que tienen un índice glicémico (índice glucémico) alto y debes evitarlos lo más que puedas.
    • Evita los siguientes: pan, pasta y arroz blancos; productos horneados como las rosquillas, pasteles, donas y galletitas; jugos (zumos) de frutas y bebidas azucaradas; caramelos y galletitas dulces;
    • Concentra tu dieta en los siguientes: carbohidratos integrales pero ricos en fibra y por lo tanto con un índice glicémico más bajo, como los granos integrales (arroz silvestre (salvaje), quinoa, trigo o cebada); avena; fruta natural; pasta de trigo integral; legumbres (lentejas, arvejas o chícharos, frijoles o habichuelas); productos lácteos bajos en grasa.
  1. Consume bastante proteína. Además de supervisar cuidadosamente tu consumo de carbohidratos, asegúrate de balancear tus comidas con alimentos ricos en proteína. Las mejores fuentes de proteína para personas como tú, según la Asociación Americana de la Diabetes, son las carnes magras, aves, pescados (de preferencia los pescados grasos ricos en omega 3), los huevos, o las claras, legumbres (como arvejas o chícharos y frijoles o habichuelas), el queso y los productos lácteos bajos en grasa.
  1. Elige las grasas saludables.  ¿Cuáles son? Un buen ejemplo de las grasas que te conviene consumir son el aceite de oliva, canola o maní (cacahuete) o la que contienen los aguacates (paltas), los frutos secos y las nueces. Este tipo de grasa se digiere más lentamente y aumenta tu sensación de saciedad (de estar satisfecho o lleno), lo que reduce los “antojos” y el deseo de comer de más. Solamente debes preocuparte de controlar las porciones de estos alimentos porque aportan muchas calorías.
  1. No te olvides de la fibra, como la que contienen los vegetales (sin almidón), como el espárrago, el brócoli, la zanahoria, la coliflor y los vegetales de hoja verde como la espinaca.  Todo ellos son ricos en nutrientes y en fibra lo que también ayudará a que te sientas satisfecho(a) por más tiempo.  Tu meta debe ser la de consumir de tres a cinco porciones de vegetales al día (de 1 ½ a 2 ½ tazas de vegetales crudos, o de 3 a 5 tazas de vegetales de hoja verde (como lechuga, col rizada (kale en inglés) o espinaca).  Limita tu consumo de vegetales ricos en almidón, como la papa (patata) y el maíz, ya que contienen más carbohidratos y calorías que los demás.
Ahora que sabes qué deberías incluir en tu plato, trata de llevar un horario regular de comidas. Necesitas hacer tres comidas diarias, así como pequeñas meriendas. Lo ideal es comer cada 3 a 4 horas para mantener estables los niveles de azúcar en la sangre. Además, no estarás “muerto de hambre” antes de la siguiente comida.  Como meriendas saludables puedes comer frutas, frutos secos o un yogurt bajo en grasa. Aunque el azúcar de las frutas (fructosa) es un azúcar simple, la fibra que contienen hace que se digiera más lentamente y que no cause subidas drásticas de la glucosa en sangre.
Desde luego, existen alimentos, que deberías evitar. ¿Cuáles son? Los que contengan:
  • Grasas saturadas, como la carne de res, los hot dogs, las salchichas y el tocino. Si no puedes eliminarlos del todo de tu dieta, redúcelos a un mínimo (no más del 7 por ciento del total de las calorías diarias debe provenir de este tipo de alimentos).
  • Grasas trans, que se encuentran en los alimentos procesados, como los pasteles, galletas, papas fritas y otras meriendas chatarra, así como en las barras de margarina.
  • Exceso de sodio y de colesterol (Entre las fuentes de colesterol están los productos lácteos de alto contenido en grasa: como la leche entera, las proteínas de origen animal con alto contenido en grasa: como la carne roja, las yemas del huevo, los mariscos, el hígado y otros órganos).  Tu meta es consumir menos de 2,300 mg de sodio y no más de 300 mg de colesterol al día.
  • Bebidas azucaradas, incluyendo sodas, tés con azúcar, bebidas deportivas y energéticas.
  • Alimentos empaquetados y procesados con alto contenido de azúcar, como cereales para el desayuno, barras de granola y la mayoría de los productos instantáneos que por lo general contienen demasiada azúcar.
Si sigues estas reglas, estarás consumiendo una dieta balanceada que, como mencioné anteriormente, beneficia no solamente a los diabéticos, sino a todas las personas.  Si tienes diabetes tipo 2 te ayudará a mantener niveles tus niveles de glucosa en la sangre controlados y un peso saludable. No te concentres en lo que dejarás de comer, sino en los beneficios de todos esos alimentos que puedes llevar a tu mesa sin perjudicar tu salud y el control de tu diabetes y que además de nutritivos, pueden ser deliciosos ya que, una dieta de este tipo no tiene que ser desabrida. Todo es cuestión de dejar volar tu imaginación y tu creatividad.

miércoles, 15 de enero de 2014

Las mujeres jóvenes diabéticas tipo 2 tienen mayor riesgo de problemas cardíacos

Los diabéticos tienen el doble de riesgo de sufrir de enfermedades del corazón que los que no tienen diabetes. Ahora, un nuevo estudio confirma que esto sucede de la misma manera en las mujeres jóvenes, que no tienen ningún otro factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares más que la diabetes tipo 2. Descubre más detalles sobre este hallazgo y cómo proteger a tu corazón.
La diabetes tipo 2 es una enfermedad que se caracteriza por elevación en el nivel de azúcar o glucosa en la sangre, y es una condición que va en aumento en todo el mundo. En parte, a su asociación con la epidemia de sobrepeso y obesidad, a una alimentación poco saludable y al sedentarismo, característico del estilo de vida actual.
Algunos alimentos que comemos se convierten, a través de la digestión, en glucosa, la fuente principal de energía que el cuerpo utiliza para realizar sus funciones.  Pero en las personas con diabetes, la hormona insulina, que es la encargada de permitir que la glucosa entre a las células, o no funciona bien o no se produce en suficiente cantidad. Por eso, el azúcar o glucosa se va acumulando en la sangre y las personas con diabetes  tienen que tener ciertos cuidados con su dieta, y (a menos que por cuestiones de salud haya alguna restricción) deben practicar ejercicio regularmente y, si es necesario tomar (y/o inyectarse) medicamentos para mantener esos niveles controlados.
Si la diabetes no se controla, con el paso del tiempo puede ir dañando distintas partes de tu cuerpo y deteriorando tu salud. Por ejemplo, puede provocar problemas en los riñones (como falla renal), daño a los nervios, lesiones en los ojos (retinopatía diabética), problemas digestivos (gastroparesia), disfunción eréctil y dificultades sexuales tanto en los hombres como en las mujeres, así como problemas en las encías.
A esta lista hay que agregar los problemas del corazón o cardiovasculares, como ataques cardíacos, ataques cerebrovasculares o enfermedad arterial periférica. Ahora, un estudio reciente ha encontrado que esta complicación también puede afectar a las mujeres jóvenes con diabetes tipo 2, de manera independiente y sin importar si tienen los niveles de azúcar en la sangre controlados o no
Se trata de un hallazgo que ha sido presentado en las Sesiones de Investigación de la Hipertensión 2013, de la Asociación Americana del Corazón, según el cual las mujeres jóvenes que todavía no han pasado por la menopausia y tienen diabetes tipo 2, tienen más riesgo de sufrir de enfermedades del corazón.
Para llegar a estos resultados, unos investigadores de Blossom DMO Argentina y el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de dicho país) analizaron los datos de más de 1,200 mujeres con y sin diabetes tipo 2, de 19 a 84 años de edad, a las que les tomaron exámenes de imágenes por ultrasonido para medir la presencia de depósitos de placa o coágulos en sus arterias carótidas, que son dos vasos sanguíneos grandes que van por el cuello y le proporcionan sangre al cerebro.
Tras analizar las imágenes obtenidas, los investigadores notaron que, independientemente de la edad, la historia familiar, si habían sido fumadoras o no, tenían presión alta o eran menopáusicas, el desarrollo de placa o coágulos sanguíneos era más común entre las casi 300 mujeres con diabetes tipo 2, comparado con las casi mil que no tenían diabetes.
La placa está constituida por depósitos de grasa y otras sustancias, que se acumulan en el interior de las paredes de los vasos sanguíneos cuando estos se han estrechado, y es lo que se llama aterosclerosis. Esa placa que se forma en las paredes de las arterias, no sólo las endurece sino que además puede bloquear parcial o totalmente el paso de la sangre y causar infartos y/o derrames cerebrales, que pueden poner en riesgo la vida de la persona.
Por eso, si bien los datos y las conclusiones de este estudio deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada y aprobada por profesionales y no determinan que la diabetes sea la causa de los problemas del corazón, sino establece una relación entre ambas afecciones, los investigadores recomiendan que es importante controlar el corazón de las mujeres jóvenes con diabetes tipo 2, aún cuando no tengan otros factores de riesgo de enfermedad cardíaca.
Mientras tanto, si te han diagnosticado diabetes tipo 2, no importa la edad que tengas, a continuación te damos algunas sugerencias para que controles la diabetes y mantengas a tu corazón sano:
  1. Hazte un análisis de sangre llamado A1C, que brinda una evaluación aproximada del nivel de azúcar durante los tres meses anteriores.
  2. Controla tu presión arterial, tu colesterol y tus triglicéridos.
  3. Lleva una dieta sana (que incluya fibra proveniente de cereales y panes integrales, frijoles (habichuelas, porotos), frutas y vegetales) y evita el exceso de grasas.
  4. No fumes o deja de hacerlo.
  5. Haz ejercicio todos los días.
Ahora ya lo sabes.  Aunque seas joven y tengas tu diabetes tipo 2 bajo control, préstale atención a la salud de tu corazón. Con estos cuidados y los que el médico te indique, podrás mantener una mejor calidad de vida por más tiempo