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viernes, 15 de enero de 2016

¿Qué puedo comer si tengo diabetes?



 Nada de azúcar… mucho menos grasas ¿carne? ¡Ni pensarlo! ¿En verdad debes de abandonar la comida cuando tienes diabetes?

¿Estas diagnosticado con diabetes? o ¿sólo buscas prevenir? Los alimentos son la base constitutiva para curar, controlar o generar todo tipo de enfermedades. En el caso particular de las personas que presentan diabetes, los alimentos, deben tener un control más riguroso debido a que la enfermedad se relaciona con la insulina -el motor de nuestra energía-, su decodificación y almacenamiento en el cuerpo.

Consumir alimentos demasiado dulces, grasosos o llenos de carbohidratos ¡puede resultar terrible! sin embargo, existen agentes ocultos en otros alimentos considerados “saludables” que se desconocen y contribuyen a mantener la enfermedad ¿quieres conocer qué sí comer y qué no cuando tienes diabetes?

Panes, granos y otros almidones

¿Tus aliados?  Harina de trigo entero, arroz salvaje o integral, papa o camote horneado y productos derivados de maíz -¡sí, incluso las tortillas!-.

¿Los enemigos? Harina blanca, arroz blanco, cereales azucarados, papas fritas, tortillas de harina y pan blanco.

Vegetales

Los vegetales contienen un gran porcentaje de fibra y naturalmente son bajos en sodio y grasa -a menos que sean enlatados o se encuentren en salsas y vinagretas-.

¿Tus aliados? Vegetales frescos consumidos casi crudos, ligeramente cocinados al vapor, rostizados o a la parrilla. Si vas a consumir vegetales de lata o congelados busca aquellos sin sal o bajos en sodio. Las mejores opciones son las hojas verdes como lechuga, espinaca, arugula y col.

¿Los enemigos? Aquellos vegetales cocinados con mantequilla, salsas o queso. Evita también los productos en vinagre -como los pepinillos- ya que contienen grandes cantidades de sodio.

Frutas

Las frutas contienen carbohidratos, vitaminas, minerales y fibra. Naturalmente bajos en grasa (excepto por el aguacate) y sodio. Muchas de ellas contienen más carbohidratos que los vegetales.

¿Tus aliados? Frutas frescas, fruta congelada o en jugo -siempre y cuando no contengan azucares añadidos-, mermelada reducida o sin azúcar y jugo de fruta 100% natural.

¿Los enemigos? Frutas en almíbar o jarabe, ate, jugo de manzana -excepto que sea natural-, mermelada común y cualquier tipo de jugo o ponche de frutas que provenga de un empaque o botella.

Carne y proteína
Aquí se incluye la res, puerco, pollo, pescado, pavo, productos del mar, legumbres, queso, nueces y tofu.

¿Tus aliados? Cualquier preparación al horno, a la parrilla o al vapor. Cortes bajos en grasa como el sirlon, tocino de pavo, quesos bajos en grasa -elige blancos en lugar de amarillos-, pechuga de pollo o pavo sin piel, tofu al vapor o en sopa, legumbres como los frijoles, nueces y huevo.

¿Los enemigos?  Carnes fritas, cortes altos en grasa como las costillas, quesos regulares, tocino de puerco, legumbres cocinadas con manteca o grasa.

Productos lácteos
¿Tus aliados? Leche y yogurt bajos en grasa, crema ácida sin grasa, queso cottage reducido en grasa y leche de soya, almendra o linaza.

¿Tus enemigos? Cualquier producto lácteo regular.

Grasas, aceites y dulces

Comer demasiado de estos puede provocar sobrepeso, haciendo difícil mantener la diabetes bajo control.

¿Tus aliados? Snacks horneados -papas horneadas o chips de de maíz se venden empaquetados- pero siempre en porciones pequeñas. Aceites vegetales, mantequilla en spray no hidrogenada o margarina, mayonesa reducida en grasa, aderezos light y palomitas naturales.

¿Tus enemigos? Snacks fritos como papas, chicharrón o totopos. Manteca y mantequilla. Palomitas de paquete, mayonesa regular y aderezos con grasa.

Bebidas
¿Tus aliados? Agua simple o mineral. Cerveza light o pequeñas cantidades de vino. Té sin endulzar -añade una rodaja de limón-. Café negro o con leche sin grasa y un sustituto de azúcar. Bebidas deportivas en cantidades moderadas.

¿Los enemigos? Refrescos, vinos para postre, cerveza regular o bebidas mezcladas. Café y té con azúcar y leche regular. Chocolate o café saborizado y bebidas energéticas.

viernes, 27 de marzo de 2015

Torta de Auyama para la Diabetes

Tu Salud Vascular prevención de Várices y Enfermedades Cardiovasculares  


La torta de auyama es un clásico de la dulcería tradicional en Venezuela, de textura esponjosa, gran sabor y suculento aroma esta torta es la preferida por aquellos que desean una dieta saludable y balanceada; la auyama (calabaza) además del sabor, humedad y textura aporta a la receta betacarotenos, fibra, vitamina C y antioxidantes como la zeaxantina, como si esto fuera poco el aporte calórico por cada 100 gramos es de tan sólo 13 - 26 Kcal (varía de acuerdo a la variedad de auyama) lo que la hace ideal para integrarla en múltiples recetas dulces y saladas, sobre todo si queremos cuidar la salud.

El consumo regular de auyama previene el estreñímiento (por la fibra), ayuda a combartir el cáncer (por los antioxidantes) e incluso previene enfermedades del ojo (Degeneración Macular relacionada con la edad) debido a las zeaxantinas; no queda ninguna duda de los beneficios del consumo de la calabaza de manera que la creatividad es el límite.

Pero cuando de creatividad se trata debemos tener en cuenta ciertas consideraciones; volviendo a nuestro clásico venezolano de la torta de auyama, visto con buenos ojos por la mayoría, podríamos encontrarnos con una sorpresa desagradable ... acompañando a la generosa auyama podrían encontrarse cantidades de azúcar, harina, mantequilla y otros ingredientes en concentraciones no tan sanas haciendo que lo que en inicio parece un postre saludable se convierta en una bomba calórica, de allí que sea fundamental balancear bien la receta de esta torta para evitar quitarle (sin querer) sus propiedades a la noble calabaza.

A continuación una receta muy original tomada de Sólo Postres donde se combinan la auyama y la naranja en una preparación tan pero tan sana que incluso es apta para pacientes con diabetes, ¿se animan a probar la Torta de Auyama y Naranja?


Torta de naranja y calabaza para diabéticos y light

INGREDIENTES
- 4 huevos
- ¼ taza de jugo de naranja
- ¼ taza de aceite
- 2 y ½ cucharadas de sucralight en polvo o Splenda (sustancia que endulza sin aportar calorías y permitido para diabéticos)
- 1 taza de harina (120gramos)
- 1 cucharadita de polvo de hornear (levadura química, leudante)
- Pizca de sal
- 1 cucharada de ralladura de piel de naranja
- 1 taza de puré de calabaza cocida (zapallo, auyama)

PREPARACION

- Batir los huevos hasta que estén espumosos.

- Agregarle el jugo de naranja y el aceite.

- Mezclar suavemente.

- Cernir el sucralight, la harina y el polvo de hornear.

- Ir incorporando estos ingredientes secos a la preparación anterior, alternando con la ralladura de naranja y el puré de calabaza.

- Una vez todo incorporado y bien mezclado verter en un molde de budín inglés o flanera previamente aceitada.

- Llevar a un horno moderado de 180º durante 30 minutos aproximadamente o hasta que al pinchar con un palito el centro éste salga seco y sin nada adherido.

- Retirar, dejar enfriar un poco y desmoldar.

El aporte nutricional de cada porción es:
Proteínas (g)---4g
Glúcidos (g)---14.4
Grasa (g)---7.8
Calorías 147

lunes, 6 de octubre de 2014

Tengo diabetes tipo 2. ¿Qué puedo comer?”

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Lo que comes – y las cantidades que te sirves- tienen un impacto directo en el control de tu diabetes.  De hecho, tu dieta es una herramienta fundamental para el manejo de la condición.  Una mejor selección de los alimentos, variedad y control de las porciones te garantiza el éxito.  Aquí te explico en qué consiste la dieta del diabético.
¿Tienes prediabetes o diabetes tipo 2? Entonces tu médico te habrá explicado la importancia de llevar una dieta adecuada para mantener los niveles de la glucosa (azúcar) en tu sangre lo más estables posible para mantenerla dentro de un rango saludable.  Y te preguntarás, ¿en qué consiste la dieta del diabético?  Pues bien, este tipo de dieta, conocida en términos médicos como terapia de nutrición médica para la diabetes (MNT por sus siglas en inglés) significa sencillamente que debes comer una variedad de alimentos nutritivos en cantidades moderadas y seguir un horario regular de comidas.
Más que una dieta de tipo restrictivo, se trata de un plan saludable que incluye alimentos ricos en nutrientes y de bajo contenido de calorías y de grasa, que pone más énfasis en frutas, vegetales y granos integrales.  Es una dieta ideal para todas las personas, ya sea que tengan diabetes o no la tengan, pero si ya te la han diagnosticado, seguir un plan de este tipo es fundamental para controlar tus niveles de glucosa en la sangre.
Como sabes, cuando se tiene diabetes tipo 2 el cuerpo o no produce suficiente insulina o no la puede usar adecuadamente para trasladar la glucosa desde el torrente sanguíneo a las células para que la utilicen como fuente de energía. En general, los alimentos y las bebidas que consumes hacen que tus niveles de glucosa en la sangre suban y bajen, así que aquí tienes la regla de oro: tu dieta es una de tus herramientas principales para evitar subidas y bajadas extremas del azúcar (glucosa) en la sangre.
Por qué necesitas seguir una dieta recomendada para el diabético
La nutrición adecuada te ayuda a mantener los niveles de azúcar en la sangre relativamente estables, pero además, te ayuda a mantener un peso saludable y a protegerte de otras enfermedades comunes en las personas con diabetes, como la enfermedad cardíaca y la renal (de los riñones). Además, si no la controlas tu diabetes puede dañar de forma seria y permanente a tus ojos, así como a los nervios de tus piernas y tus pies (neuropatía).
Los siguientes puntos te ayudarán desarrollar un plan alimenticio que te favorezca.  Los principales son:
  1. Controla el consumo de carbohidratos (azúcares).  Este es un principio fundamental en la dieta del diabético.  No se trata de eliminarlos, ya que tu cuerpo necesita alimentos de todos los grupos, pero la clave es seleccionar los que más te convengan. Los que debes limitar son los carbohidratos simples (los azúcares básicos, como los que consumirías al comer un caramelo, tomar jugo de frutas o comer mermeladas) y los carbohidratos complejos ricos en almidones, como los que contienen alimentos preparados a base de harina blanca (los productos horneados como los pasteles (tortas), los panes, el arroz y la pasta).  Este tipo de carbohidratos es el que representa un mayor peligro para los diabéticos ya que se requiere una mayor cantidad de insulina para procesarlos y causan una elevación rápida de la glucosa seguida por un descenso o caída rápida.  Esto significa que tienen un índice glicémico (índice glucémico) alto y debes evitarlos lo más que puedas.
    • Evita los siguientes: pan, pasta y arroz blancos; productos horneados como las rosquillas, pasteles, donas y galletitas; jugos (zumos) de frutas y bebidas azucaradas; caramelos y galletitas dulces;
    • Concentra tu dieta en los siguientes: carbohidratos integrales pero ricos en fibra y por lo tanto con un índice glicémico más bajo, como los granos integrales (arroz silvestre (salvaje), quinoa, trigo o cebada); avena; fruta natural; pasta de trigo integral; legumbres (lentejas, arvejas o chícharos, frijoles o habichuelas); productos lácteos bajos en grasa.
  1. Consume bastante proteína. Además de supervisar cuidadosamente tu consumo de carbohidratos, asegúrate de balancear tus comidas con alimentos ricos en proteína. Las mejores fuentes de proteína para personas como tú, según la Asociación Americana de la Diabetes, son las carnes magras, aves, pescados (de preferencia los pescados grasos ricos en omega 3), los huevos, o las claras, legumbres (como arvejas o chícharos y frijoles o habichuelas), el queso y los productos lácteos bajos en grasa.
  1. Elige las grasas saludables.  ¿Cuáles son? Un buen ejemplo de las grasas que te conviene consumir son el aceite de oliva, canola o maní (cacahuete) o la que contienen los aguacates (paltas), los frutos secos y las nueces. Este tipo de grasa se digiere más lentamente y aumenta tu sensación de saciedad (de estar satisfecho o lleno), lo que reduce los “antojos” y el deseo de comer de más. Solamente debes preocuparte de controlar las porciones de estos alimentos porque aportan muchas calorías.
  1. No te olvides de la fibra, como la que contienen los vegetales (sin almidón), como el espárrago, el brócoli, la zanahoria, la coliflor y los vegetales de hoja verde como la espinaca.  Todo ellos son ricos en nutrientes y en fibra lo que también ayudará a que te sientas satisfecho(a) por más tiempo.  Tu meta debe ser la de consumir de tres a cinco porciones de vegetales al día (de 1 ½ a 2 ½ tazas de vegetales crudos, o de 3 a 5 tazas de vegetales de hoja verde (como lechuga, col rizada (kale en inglés) o espinaca).  Limita tu consumo de vegetales ricos en almidón, como la papa (patata) y el maíz, ya que contienen más carbohidratos y calorías que los demás.
Ahora que sabes qué deberías incluir en tu plato, trata de llevar un horario regular de comidas. Necesitas hacer tres comidas diarias, así como pequeñas meriendas. Lo ideal es comer cada 3 a 4 horas para mantener estables los niveles de azúcar en la sangre. Además, no estarás “muerto de hambre” antes de la siguiente comida.  Como meriendas saludables puedes comer frutas, frutos secos o un yogurt bajo en grasa. Aunque el azúcar de las frutas (fructosa) es un azúcar simple, la fibra que contienen hace que se digiera más lentamente y que no cause subidas drásticas de la glucosa en sangre.
Desde luego, existen alimentos, que deberías evitar. ¿Cuáles son? Los que contengan:
  • Grasas saturadas, como la carne de res, los hot dogs, las salchichas y el tocino. Si no puedes eliminarlos del todo de tu dieta, redúcelos a un mínimo (no más del 7 por ciento del total de las calorías diarias debe provenir de este tipo de alimentos).
  • Grasas trans, que se encuentran en los alimentos procesados, como los pasteles, galletas, papas fritas y otras meriendas chatarra, así como en las barras de margarina.
  • Exceso de sodio y de colesterol (Entre las fuentes de colesterol están los productos lácteos de alto contenido en grasa: como la leche entera, las proteínas de origen animal con alto contenido en grasa: como la carne roja, las yemas del huevo, los mariscos, el hígado y otros órganos).  Tu meta es consumir menos de 2,300 mg de sodio y no más de 300 mg de colesterol al día.
  • Bebidas azucaradas, incluyendo sodas, tés con azúcar, bebidas deportivas y energéticas.
  • Alimentos empaquetados y procesados con alto contenido de azúcar, como cereales para el desayuno, barras de granola y la mayoría de los productos instantáneos que por lo general contienen demasiada azúcar.
Si sigues estas reglas, estarás consumiendo una dieta balanceada que, como mencioné anteriormente, beneficia no solamente a los diabéticos, sino a todas las personas.  Si tienes diabetes tipo 2 te ayudará a mantener niveles tus niveles de glucosa en la sangre controlados y un peso saludable. No te concentres en lo que dejarás de comer, sino en los beneficios de todos esos alimentos que puedes llevar a tu mesa sin perjudicar tu salud y el control de tu diabetes y que además de nutritivos, pueden ser deliciosos ya que, una dieta de este tipo no tiene que ser desabrida. Todo es cuestión de dejar volar tu imaginación y tu creatividad.

lunes, 19 de mayo de 2014

Dos comidas al día, tratamiento ‘efectivo’ contra la diabetes tipo 2

Diabético

Una investigación en la República Checa indica resultados “halagüeños”
Los pacientes perdieron peso saciándose con dos comidas
Los que realizaban seis comidas seguían sintiendo hambre


Comer solo desayuno y comida puede ser más efectivo en el tratamiento de la diabetes tipo 2 que comer poco y comidas más regulares, según los científicos. Investigadores de Praga dividieron a 54 voluntarios de entre 30 y 70 años con diabetes tipo 2 en dos grupos de 27 personas, a los que alimentaron con 1.700 calorías con dos y seis comidas al día. Los voluntarios de un grupo tomaron 6 comidas al día durante 12 semanas seguida de una dieta de dos comidas al día y los del otro lo hicieron a la inversa.
Descubrieron que los voluntarios que tomaron dos comidas al día perdían más peso que aquellos que hacían seis y que, además, su azúcar en sangre descendía. Los expertos señalan que el estudio apoya la ‘evidencia existente’ de que menos y más abundantes comidas son el camino a seguir.
La doctora Hana Kahleova, del Instituto de Medicina Clínica y Experimetnal de Praga señaló que los resultados fueron “muy halagüeños”.
“Los pacientes temían pasar hambre por la tarde pero la sensación de hambre disminuyó cuando los pacientes comían hasta hartarse”.
“Pero con las seis comidas al día no se satisfacían esas sensaciones. Fue muy sorprendente”, asegura la doctora.
La doctora Kahleova explicaba que el estudio podría aplicarse a la gente con diabetes que están tratando de perder peso.
La diabetes tipo 2 aparece cuando el cuerpo no produce suficiente insulina, que controla el aumento del azúcar en sangre, con lo que los niveles de azúcar acaban siendo muy altos.
Si no se trata, puede provocar un ataque al corazón, daños en los nervios, ojos con alta sensibilidad a la luz y fallos en el riñón.
Según el doctor Richard Elliott, jefe de comunicación de investigación en diabetes del Reino Unido, señala que comer sano, una dieta equilibrada, ser activo y mantener un peso sano, además de tomar la medicación, es “vital” para manejar efectivamente la condición.