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lunes, 13 de julio de 2015

¿Te mueres de cansancio? Controla tus niveles de glucosa en la sangre


Monique  


Tal parece que el cansancio y la diabetes van de la mano. Después de todo, es uno de los síntomas de esta condición. La sensación de fatiga, letargo y falta de energía que con frecuencia afecta a los diabéticos puede estar relacionada con niveles demasiado altos o demasiado bajos de glucosa (azúcar en la sangre). Aquí te ayudamos a buscarle la solución.  
Es normal experimentar esa sensación de desplome, de falta de energía por causas tan variadas como el estrés, un fuerte día de trabajo o a la falta de sueño y descanso… pero en el caso de los diabéticos la causa puede ser una muy diferente: un desbalance en el nivel de la glucosa (del azúcar) en la sangre. Y tiene mucho sentido que así sea. Piensa en qué consiste la diabetes, esa condición en la que el organismo o no produce suficiente insulina o no la utiliza bien.  La insulina, esa hormona producida por el páncreas, es esencial en el funcionamiento de nuestro cuerpo ya que, entre otras cosas, permite que la glucosa entre a las células y sabemos que las células utilizan a la glucosa como fuente de energía. Si no hay suficiente insulina o la que se produce no funciona de manera adecuada, las células (y por ende, el resto del organismo), carecen del “combustible” necesario para desempeñar sus funciones. Por eso ¡No llama la atención que los diabéticos se sientan a veces tan cansados!
Empieza a medir tus niveles de glucosa (azúcar) en tu sangre
Si el cansancio interfiere con tu rutina diaria y te afecta la mayor parte del día, es hora de que empieces a medir tus niveles de glucosa en ayunas y después de las comidas. Comienza a anotar los resultados en un diario. Anota además las horas cuando el cansancio te afecta más y procura encontrar qué relación hay entre el nivel de azúcar en tu sangre y tu cansancio. Ten presente que, según el National Institute of Health (El Instituto Nacional de la Salud), los niveles normales de la glucosa en la sangre, que se obtienen cuando se miden con un glucómetro en casa deben estar entre 70 y 140 mg/dl en ayunas y en menos de 180 mg/dl después de comer.
  • Si notas cansancio y tus niveles de glucosa están altos después de las comidas, (más de 180 mg/dl) esto puede indicar que la cantidad de carbohidratos (azúcares) que ingieres (como pastas, panes, arroz, cereales, por ejemplo), es excesivo para el tipo o la dosis del medicamento que estás tomando para controlar la glucosa, o que el medicamento y la dosis no son los indicados. Recuerda que solamente tu médico debe cambiar el medicamento y la dosis del mismo, así que no hagas ningún cambio sin su aprobación. Pero lo que sí puedes hacer es reducir la cantidad de carbohidratos que consumes. Haz la prueba y sigue anotando los niveles de glucosa, y si el cansancio disminuye. ¿Has subido de peso? Eso también se puede asociar a niveles elevados de glucosa en la sangre. Si reduces las porciones de los carbohidratos que consumes, eso te ayudará a bajar los niveles de glucosa (azúcar en la sangre) después de comer y además a perder el exceso de peso o el sobrepeso. Además, como resultado, tus niveles de energía, también subirán.
  • Si notas cansancio y los niveles de glucosa están demasiado bajos (hipoglicemia), (menos de 70 mg/dl) tu cuerpo se encuentra en una situación similar a la de un auto sin gasolina: le falta energía para moverse. Y esto podría ser peligroso. En este caso, debes consumir más carbohidratos para proporcionarle al cuerpo la energía que necesita. Si la lectura de los niveles de la glucosa en la sangre enseña valores demasiado bajos con frecuencia, es posible que la dosis de tu medicamento sea demasiado alta. Pero como siempre, te recomiendo que no hagas ningún cambio en la dosis de tu medicamento sin consultar con tu médico. Si tienes diabetes tipo 1 o tienes diabetes tipo 2 y te inyectas insulina, no te la administres con demasiada anticipación antes de comer.  E independientemente del tipo de diabetes que tengas recuerda de no saltarte alimentos. El pasar muchas horas sin comer puede contribuir al cansancio y a la hipoglicemia.
  • Si tu cansancio es más intenso en la mañana al despertar, a pesar de haber dormido toda la noche, vale la pena que te revises la glucosa en la sangre al levantarte para ver si el cansancio puede relacionarse con niveles muy bajos o muy altos de glucosa (azúcar) en la sangre. Estar cansado y tener dolor de cabeza al despertar es común en las personas a quienes les baja el nivel de azúcar en la sangre durante la noche, especialmente en los pacientes que están recibiendo  tratamiento con insulina.
Continúa anotando en tu diario:
  • Tus niveles de glucosa (azúcar) en la sangre en ayunas y después de comer
  • En qué momento sientes más cansancio
  • Si experimentas otros síntomas además del cansancio: mucha sed, visión borrosa, deseos frecuentes de orinar (podrían indican hiperglicemia o niveles altos de glucosa); o debilidad, irritabilidad, hambre y hasta convulsiones (podrían indicar hipoglicemia o niveles demasiado bajos).
  • La cantidad de ejercicios que realizas a diario
  • Si tomas otros medicamentos o estás bajo mucho estrés.
En tu próxima visita, comparte esos datos con tu médico para que te ayude a determinar si la fatiga que experimentas está relacionada con tus niveles de azúcar y tu diabetes, y si necesitas un cambio de medicamento o de dosis o sencillamente una mejor planificación en tu dieta. Lo ideal para mejorar el cansancio es mantener tu glucosa en la sangre lo más cercano a los niveles normales que sea posible. Para ello quizá tengas que realizar algunos cambios en tu estilo de vida, que además de la dieta, incluyan más ejercicio, mejores hábitos para dormir y descansar, así como formas para que te relajes y/o te entretengas y para que combatas el estrés.
Ni la diabetes ni su consecuencia, el cansancio, tienen por qué interrumpir tu vida. Pon un poco de tu parte y con la asesoría de tu médico y su equipo de salud, seguramente lograrás regular tus niveles de glucosa en la sangre.

lunes, 3 de marzo de 2014

La diabetes y las enfermedades periodontales


Debido a los cambios que ocurren en los vasos sanguíneos con la diabetes, los vasos sanguíneos engrosados pueden impedir la eficiencia del flujo de los nutrientes y de la remoción de los desechos de los tejidos. Este impedimento en la circulación puede debilitar las encías y los huesos, haciéndolos más susceptibles a la infección.
 
Además, si la
diabetes no se controla bien, los altos niveles de glucosa en los fluidos de la boca animarán el crecimiento de la bacteria que puede causar la enfermedad de la encía.
 
El tercer factor, fumar, es dañino para la salud oral aun para las personas que no tienen
diabetes. Sin embargo, las personas con diabetes que fuman tienen un riesgo mucho más grande de la enfermedad de la encía que las personas que no tienen diabetes.
 
Junto con la carencia de higiene oral, la
diabetes puede causar gingivitis, el primer estado de la enfermedad periodontal, o periodontitis, la enfermedad severa de la encía.
 
¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad periodontal?
Los siguientes son los síntomas más comunes de la enfermedad de la encía. Sin embargo, cada individuo puede experimentar los síntomas de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • El enrojecimiento, hinchazón y la sensibilidad de las encías.
  • El sangrado mientras se cepilla los dientes y, o usa la seda dental.
  • La retracción de las encías.
  • El aflojamiento o la separación de los dientes.
  • Mal aliento persistente.
  • La dentadura postiza ya no le queda bien.
  • Pus entre los dientes y las encías.
  • Un cambio en la mordida y la alineación de la mandíbula.
 
Los síntomas de la enfermedad de la encía pueden parecerse a los de otras condiciones u problemas médicos. Consulte a un dentista u otro especialista de la salud oral para su diagnóstico.
 
¿Cuáles son los diferentes tipos de la enfermedad periodontal?
Los diferentes tipos de la enfermedad periodontal se clasifican frecuentemente por etapas dependiendo en que tan avanzada está la enfermedad en el momento de la evaluación, incluyendo los siguientes:

La Gingivitis
En la gingivitis, la forma más leve de la enfermedad periodontal, es probable que las encías estén enrojecidas, hinchadas y sensibles, causando su sangrado fácilmente durante la limpieza diaria y el uso de la seda dental. El tratamiento por parte del dentista, y un cuidado apropiado y consistente en el hogar ayudan a resolver los problemas asociados con la gingivitis.

La Periodontitis Leve
La gingivitis sin tratamiento, causa periodontitis leve. Esta etapa de la enfermedad de la encía muestra la evidencia del comienzo de la erosión del hueso alrededor del diente. La pronta atención médica es necesaria para prevenir más erosión y daño.

La Periodontitis De Moderada a Avanzada
Esta es la etapa más avanzada de la enfermedad de la encía, la cual muestra una pérdida significativa de hueso y de tejido alrededor de los dientes.
 
Tratamiento para la enfermedad periodontal:
El tratamiento específico para la enfermedad periodontal será determinado por su dentista basándose en lo siguiente:
 

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
  • Que tan avanzada está la enfermedad.
  • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia.
 
El tratamiento puede incluir cualquiera, o una combinación de los siguientes:
 

  • Remover La Placa DentalLa limpieza profunda puede ayudar a remover la placa dental y el tejido infectado en las primeras etapas de la enfermedad, mientras suaviza las superficies dañadas de las raíces de los dientes. Las encías pueden entonces ser reunidas a los dientes.
  • Medicamento
  • CirugíaCuando la enfermedad está avanzada, las áreas infectadas debajo de las encías será limpiada, y los tejidos serán remoldados o reemplazados. Los tipos de cirugía incluyen los siguientes:
    • La reducción de los sacos orales.
    • El proceso regenerativo.
    • Injerto de tejido suave.
    • Alargamiento de la corona.
  • Implantes Dentales

miércoles, 8 de enero de 2014

Encuentran nuevo vínculo entre la obesidad y la diabetes

Una investigación reciente ha detectado una enzima que podría vincular a la obesidad con la diabetes. Este hallazgo puede ser útil para que en el futuro se diseñen nuevos medicamentos más efectivos contra esta enfermedad que hoy afecta a más de 347 millones de personas en todo el mundo.
Con la diabetes no se juega: es una de las principales causas de ceguera, de amputaciones y de falla renal y afecta a la población del mundo entero. Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que las muertes a causa de esta enfermedad se duplicarán para el 2030. Tal es la preocupación por detener el avance de esta condición de salud crónica asociada con la obesidad y el estilo de vida sedentario, que la ciencia no deja de buscar más información que permita combatirla.
Ahora, en un estudio realizado con ratones, un grupo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Columbia ha detectado que una enzima hiperactiva denominada MK2 (MAPKAP kinase-2) empeora los dos defectos principales de la diabetes: una deficiencia en la sensibilidad a la insulina, y la sobreproducción de glucosa.
Este hallazgo, que fue publicado en la versión en línea de la revista Cell Metabolism, es importante ya que sugiere que si una medicina actuara sobre esta enzima, podría ayudar a corregir ambos problemas al mismo tiempo. Por ejemplo, se podría añadir una medicina que inhiba a esta enzima a la metformina, que actualmente es el tratamiento más común para la diabetes tipo 2. De esta forma se potenciaría el efecto de la metformina sobre el control de la insulina y los niveles de glucosa.
Los primeros descubrimientos sobre estos efectos sobre la glucosa que encontraron los investigadores ya fueron publicados el año pasado, en la misma revista. En ambos casos, los detalles bioquímicos de cómo funciona este medicamento en los ratones fue similar.
Al mismo tiempo, los científicos revelaron que, según datos recientes que todavía no han sido publicados, la MK2 sería hiperactiva en personas obesas, incluidas las que tienen prediabetes, pero no en las personas delgadas. Además, la trayectoria de la MK2 se activa en las células del hígado y, de acuerdo a un amplio estudio sobre genética humana denominado DIAGRAM, un componente clave de esa trayectoria que activa la MK2 se ha asociado con la diabetes.
A medida que la diabetes avanza, las células beta del páncreas que se encargan de producir la insulina deben generar una mayor cantidad de esta hormona para manejar la elevación en los niveles de la glucosa en la sangre, y a veces, éstas células se agotan y los pacientes deben inyectarse insulina. Pero si una medicina (y esa es la hipótesis que se persigue con estas investigaciones) lograra proteger a las  células beta del estrés de tener que controlar los altos niveles de azúcar en la sangre, posiblemente se podría prevenir o demorar el avance de la enfermedad. De hecho, los investigadores planean probar esta hipótesis con los ratones prediabéticos.
Del mismo modo, otros datos de estos científicos que todavía no han sido publicados, también sugieren que otra de las ventajas de estos inhibidores de MK2 es que no parecen tener el riesgo cardiovascular que actualmente se asocia con muchas de los medicamentos que se podrían usar contra la diabetes (y que no son aprobados por la FDA -Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos-, hasta que ésta confirma que son seguras en muchas pruebas clínicas diseñadas para determinar sus riesgos cardiovasculares). Por el contrario, según los estudios de estos investigadores de Columbia, la inhibición de MK2 también parece reducir el colesterol, mientras que otros investigadores han encontrado que una deficiencia de MK2 en los ratones los protege contra la aterosclerosis.
Y mientras la ciencia sigue buscando nuevos aportes que ayuden a combatir esta enfermedad, mantente informado acerca de cuáles son las mejores maneras para controlar tu diabetes y para evitar sus complicaciones. Recuerda que es muy importante mantener un estilo de vida saludable, con una dieta alta en fibra y baja en grasas, acompañada de una rutina de ejercicios, siguiendo las indicaciones de tu doctor. Habla con tu médico para que te ayude a elegir los alimentos y la actividad física más apropiada para ti.