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viernes, 28 de febrero de 2014

En verano la diabetes no se toma vacaciones

Para la gran mayoría, las vacaciones son sinónimo de algunos permisos que no siempre es posible disfrutar el resto del año. Pero entre quienes tienen diabetes, hacer transgresiones o desarreglos pueden generarle más de un inconveniente. Entregamos a continuación algunas recomendaciones para que Ud. tenga un verano entretenido y sin sobresaltos. 

"Nos guste o no, la diabetes no se toma vacaciones: hay que seguir cuidando la dieta, no dejar la actividad física, ajustar la medicación si es necesario y hasta elegir bien el lugar de veraneo. Lo más recomendable es disfrutar del campo o cordillera, porque el clima marino aumenta más la presión que el de cordillera", advierte el profesor Adolfo Zavala, jefe de la División Nutrición del Hospital de Clínicas, titular de la cátedra de Nutrición y director de la Carrera de Médicos Especialistas en Nutrición de la Universidad de Buenos Aires. 

Si la persona es insulinodependiente, dice, tendrá que prestar atención a los esquemas de aplicación de insulina, ya que "ésta se absorbe más rápido con el calor, y esto puede producir una discordancia entre lo que se aplica y lo que el organismo absorbe". El doctor Zavala explica que "para adecuar la biodisponibilidad de insulina y equilibrar las alzas y las bajas en la absorción de esa hormona- es necesario aumentar el automonitoreo glicémico para determinar la dosificación necesaria y hacer un buen control". 

El ejercicio Uno de los pilares del tratamiento es el ejercicio, ya que junto con la dieta puede reducir el riesgo de complicaciones: aquellos que caminan dos horas por día pueden disminuir el riesgo de mortalidad en un 39% y la posibilidad de una enfermedad cardiovascular en un 34%, en tanto la inactividad física es responsable de entre un 10 y 16% de los nuevos casos de diabetes. 

Pies, comida y bebida Las caminatas deben realizarse con prudencia si tiene diabetes. En estos casos se recomienda siempre usar zapatos, porque en caso de no hacerlo se pueden quemar con la arena o lastimarse sin darse cuenta, aumentando el riesgo de heridas e infecciones. 

Además de cuidar las comidas, que no sólo pueden alterar el nivel de glicemia, sino también generar diarreas u otros cuadros digestivos, el doctor Zavala también previene sobre la falta de sueño, frecuente en vacaciones: "Está comprobado que dormir poco o mal empeora la diabetes, en especial los casos no insulinodependientes ", agrega. "También es muy importante cuidar la correcta hidratación, a través de una suficiente ingesta de líquidos, indica. Si bien la persona con diabetes no tiene más riesgo de deshidratación que otras, puede generar consecuencias más graves”, enfatiza. 

Por ello, como bien dice el refrán, más vale prevenir que lamentar. Teniendo los cuidados necesarios, estas vacaciones de seguro serán una oportunidad para compartir en familia y divertirse. 

Para mayor información consulte a su médico. 

lunes, 24 de febrero de 2014

Embarazadas y ejercicio: sí, se puede


Las mujeres que realizan ejercicio aeróbico moderado durante la gestación, no solo reducen la ganancia excesiva de peso y la posibilidad de padecer enfermedades como la diabetes o la hipertensión, sino que además ahorran problemas de salud a su bebé.
 

Multitud de estudios confirman los beneficios de hacer ejercicio físico de forma regular, una de las recomendaciones médicas más universales pero, ¿la gimnasia también es buena durante la gestación?

Para un equipo de investigadores de las universidades de Granada (UGR), Politécnica de Madrid (UPM) y Europea (UE) la respuesta es afirmativa, según muestran en su estudio pionero sobre el beneficio de practicar ejercicio durante el embarazo.

El trabajo que analiza las ventajas de un ejercicio supervisado durante el embarazo, incluyó rutinas que sirvió para prevenir el exceso de peso gestacional en un 40 por ciento de las mujeres participantes.

La investigación, efectuada entre 2007 y 2011 con 962 embarazadas, muestra que, en mujeres sanas, el ejercicio controlado de intensidad moderada e iniciado inmediatamente después de la primera consulta prenatal, evita la ganancia de peso excesivo al finalizar este periodo y reduce el riesgo de desarrollar dolencias asociadas, como diabetes gestacional o hipertensión.

El trabajo de las universidades UGR, UPM y UE también demuestra que, si una mujer con obesidad o sobrepeso se ejercita durante el embarazo, el riesgo de que tenga un bebé con un peso desmesurado superior a 4 kilos, puede reducirse hasta un 86 por ciento.

Los investigadores dividieron a las mujeres en dos grupos. Las del primero, además de seguir los cuidados rutinarios, realizaron un ejercicio aeróbico de intensidad leve a moderada tres veces por semana durante 50-55 minutos cada sesión, desde la semana nueve a la 39 del embarazo. El segundo grupo siguió las recomendaciones habituales para cualquier mujer embarazada.

El aumento de peso en las mujeres que siguieron el programa de ejercicios fue menor que en aquellas que no se sometieron a él.

El estudio muestra, además, que los beneficios del ejercicio son más pronunciados en mujeres con peso normal que en las que padecen sobrepeso u obesidad, que también se pueden beneficiar del ejercicio prenatal, aunque en menor medida.

El doctor de origen argentino Rubén Barakat, investigador principal del estudio y profesor de la UPM cree que “los beneficios del ejercicio físico programado durante el embarazo pueden alcanzar los primeros años de vida del niño/a", y recuerda que el peso excesivo durante la gestación tiene efectos negativos en los recién nacidos y "aumenta el riesgo de sobrepeso infantil un 30 por ciento".