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viernes, 7 de abril de 2017

Qué pasa una hora después de beber una lata de Coca-Cola

cocacola
El consumo excesivo estas bebidas carbonatadas, con endulzantes artificiales, puede llevar a padecimientos como diabetes del tipo 2, presión arterial elevada, síndrome metabólico, obesidad enfermedades del corazón
Un estudio reciente encabezado por Niraj Naik, escritor del portal The Renegade Pharmacist, reseñó los efectos que provoca una lata de Coca-Cola Light sobre el cuerpo humano en una hora.
El autor indicó en una infografía los daños que ocasionan las bebidas dulces carbonatadas, como la receta del refresco original, las bebidas con edulcorantes artificiales, así como las energizantes.
También realizó una investigación en dicho portal sobre las características perjudiciales de la Coca-Cola regular, las cuales no varían mucho en cuanto a la versión de dieta.
A los 10 minutos
El ácido fosfórico, responsable de esconder el sabor dulce de la bebida, ataca el esmalte dental. No importa lo mínima que sea la exposición. Mientras que el aspartamo, un edulcorante no calórico, engaña al cerebro a través de los receptores del gusto haciéndole creer que se está ingiriendo azúcar.
El consumo frecuente de este tipo de endulzantes artificiales puede alterar la capacidad del organismo de procesar las calorías al probar algo dulce, según varias investigaciones.
A los 20 minutos
El refresco estimula la producción de insulina por el páncreas para controlar el nivel de azúcar y la trasnporta del torrente sanguíneo a los músculos, grasa y células hepáticas, para ser almacenada o utilizarse como energía, aunque no se trate de azúcar real.
Los edulcorantes artificiales de las bebidas dietéticas pueden afectar la flora intestinal, la cual forma parte del sistema inmunológico y digestivo. Se incrementa el riesgo de sufrir diabetes del tipo 2, presión arterial elevada, síndrome metabólico, enfermedades del corazón, prácticamente los mismos riesgos que se corren al beber una Coca Cola tradicional.
Según algunas investigaciones, quienes consumen refrescos de dieta tienen el doble de riesgo de sufrir síndrome metabólico que quienes no consumen este tipo de bebidas.
A los 40 minutos
La combinación de la cafeína con el aspartamo causa una gran adicción al consumidor. La dopamina y el glutamato activan el deseo de seguir tomando más refresco de dieta. Se liberan excitotoxinas que se unen a los receptores neuronales sobre estimulándolos y agotando al cerebro, sobre todo si se consumen este tipo de bebidas de forma regular.
A los 60 minutos
Debido a que la bebida no aporta ningún tipo de nutrientes ni tampoco hidrata al organismo, aparece la sed y el hambre. Aunque la satisfacción es mínima con la Coca-Cola regular, con la versión de dieta persiste el deseo de tomar algo dulce, lo que provoca volver a tomar otro refresco o comer algún alimento no recomendable en una dieta saludable.

viernes, 17 de junio de 2016

Síndrome metabólico y diabetes


 

Su tratamiento normalmente se enfoca en realizar cambios sanos en el estilo de vida  síndrome metabólico
El síndrome metabólico se refleja cuando la persona padece varias afecciones que si no se tratan, aumentan significativamente el riesgo de desarrollar diabetes. Cabe señalar que dicho síndrome también incrementa la probabilidad de sufrir problemas del corazón y de los vasos sanguíneos. Es por ello que su tratamiento normalmente se enfoca en realizar cambios sanos en el estilo de vida. 
Aunque la definición sobre este síndrome puede variar entre doctores, generalmente el paciente debe presentar tres o más de las siguientes características: cintura grande, triglicéridos en niveles altos, bajo colesterol HDL (también conocido como colesterol “bueno”), presión arterial alta y glucosa sanguínea mayor de lo normal, pero no suficientemente alta para calificar como diabetes. Es por ello que, aunque ambas enfermedades están relacionadas, en ocasiones erróneamente suelen confundírseles como si se trataran de lo mismo.

Elementos diferenciadores
La glucosa sanguínea alta es la señal distintiva de la diabetes. Cuando se obtiene una muestra sanguínea después de que la persona ha ayunado durante toda la noche y el resultado oscila entre 80 y 100 miligramos por decilitro (mg/dl), entonces se dice que el nivel es normal. En cambio, una medida de la glucosa sanguínea en ayunas de 126 mg/dl o más en dos análisis diferentes se considera diabetes. El rango entre ambas medidas, es decir entre 100 a 125 mg/dl, se considera prediabetes. Cabe señalar que el nivel de la glucosa sanguínea de las personas con síndrome metabólico suele recaer dentro del rango de la prediabetes.
Después de un diagnóstico de síndrome metabólico, el primer paso del tratamiento normalmente implica realizar cambios en el estilo de vida. Muchas personas con este síndrome tienen exceso de peso. Es por ello que tanto alcanzar como mantener un peso sano, pueden hacer una gran diferencia respecto a reducir el riesgo de presentar los problemas médicos relacionados con el síndrome metabólico.
Asimismo, la pérdida de peso también puede reducir la presión arterial, la glucosa sanguínea y los niveles de los triglicéridos y el tamaño de la cintura. Ello es importante porque los estudios han demostrado que tener mucho peso alrededor del abdomen aumenta el riesgo de desarrollar diabetes, cardiopatía y otras complicaciones del síndrome metabólico. A fin de reducir el riesgo, los médicos suelen recomendar una cintura menor a 88,9 cm para las mujeres y menor a 101,6 cm para los hombres.
Se recomienda:
Hacer ejercicio de forma regular puede ayudar a perder peso, además de mejorar algunos de los problemas médicos relacionados con el síndrome metabólico. Una buena meta es hacer a diario alguna actividad de intensidad moderada, como caminar rápido, nadar o andar en bicicleta, durante 30 minutos o más.
La alimentación sana es un componente fundamental del tratamiento del síndrome metabólico. Lo más importante es que el paciente hable con el médico o con un especialista en dietética sobre la alimentación correcta para su situación. Por lo general, las dos dietas que se recomiendan a las personas con este síndrome son la dieta DASH (enfoques alimentarios para detener la hipertensión) y la dieta mediterránea. Igual que muchos planes de alimentación sana, esas dos dietas restringen las grasas malas para la salud y se enfocan en las frutas, las verduras, el pescado y los cereales integrales. Aunado a la pérdida de peso, los estudios han demostrado que ambas dietas aportan importantes ventajas para quienes presentan componentes del síndrome metabólico.
Asimismo, es importante resaltar que aquellos pacientes que fuman deben dejar de hacerlo ya que los cigarrillos pueden no sólo empeorar las complicaciones médicas del síndrome metabólico sino también aumentar significativamente el riesgo de padecer otras enfermedades y afecciones.
Cabe señalar que cuando los cambios hechos en el estilo de vida no bastan para controlar el síndrome metabólico, los medicamentos que controlan tanto la presión arterial como los triglicéridos y reducen la glucosa sanguínea pueden resultar útiles en el tratamiento del síndrome. 

Fuente: cronica.com.mx

viernes, 19 de junio de 2015

¿Qué es el síndrome metabólico?


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Una de cada seis personas lo padece

Es tan común como el catarro, corre en las familias, abunda entre los latinos y el riesgo aumenta con la edad… así que las probabilidades de que te afecten son altas. Ésta, sin embargo, es una “lotería” que no quieres ganar. Se trata del síndrome metabólico, un conjunto de factores que aumenta tu riesgo de sufrir de enfermedad cardiaca, diabetes o accidente cerebrovascular. No te angusties: puedes combatirlo y hasta evitarlo… ¡Para luego es tarde!
Según la Asociación Americana del Corazón, 47 millones de estadounidenses lo padecen, lo que equivale a 1 de cada 6 personas.  Presta atención y no creas que vivir en otro país te libra del peligro: esos datos sirven para que tengas una idea de lo frecuente de la condición que puede afectarle a muchas personas en cualquier parte del mundo.  Se trata del síndrome metabólico, identificado como tal hace solamente unos 20 años, pero tan común como la gripe o el catarro.
Es una condición seria, pero no es una enfermedad en sí, sino un conjunto de factores de riesgo que ponen en un mayor peligro a tu salud. Concretamente, quintuplican tu riesgo de desarrollar diabetes y duplican tus probabilidades de desarrollar enfermedad coronaria (de las arterias del corazón) y de los vasos sanguíneos, y ya sabes que ambas cosas pueden conducir a un ataque cardíaco o a un accidente cerebrovascular (derrame cerebral).
¿Cuáles son esos factores de riesgo? Según el National Heart, Lung, and Blood Institute (el Instituto Nacional del Corazón, del Pulmón y de la Sangre) y la Asociación Americana del Corazón, existen cinco factores que forman el síndrome metabólico:
  1. Cintura ancha o grande (40 pulgadas /101 cm o más para los hombres; 35 / 88.9 cm pulgadas o más para las mujeres).  Este factor también se conoce como obesidad abdominal o “tener el cuerpo en forma de manzana”.  El exceso de grasa en el área del estómago es un factor de riesgo mucho mayor para la enfermedad cardíaca que el exceso de grasa en otras partes del cuerpo, como en los muslos o en las caderas, por ejemplo.
  2. Nivel de triglicéridos alto/o tomar medicamentos para tratar los triglicéridos. Estas sustancias son un tipo de grasa que se encuentra en la sangre. Se considera un nivel alto si supera los 150 mg/dl.
  3. Nivel bajo del colesterol “bueno” o lipoproteína de alta densidad o LAD o tomar medicamentos para tratar la LAD (también conocida  como HDL por sus siglas en inglés) . A este tipo de colesterol se le conoce como bueno porque ayuda a eliminar el depósito de colesterol de las arterias. Un nivel bajo de LAD aumenta tu riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca. Para los hombres, un nivel bajo sería menor a los 40 mg/dl y en el caso de las mujeres menor a los 50 mg/dl.
  4. Presión alta (hipertensión)/o tomar medicamento para tratarla.  La presión arterial es la fuerza con que la sangre presiona sobre las paredes de las arterias cuando el corazón late. Si esta presión sube y se mantiene alta puede dañar tu corazón y contribuir a la acumulación de placa en las arterias.  Se considera alta una presión arterial por arriba de 135/85 mm Hg. respectivamente. El primer número corresponde a la lectura llamada sistólica, el segundo número se llama diastólica. Ambas son importantes.
  5. Nivel de glucosa en la sangre en ayunas alto, es decir, 100 mg/dl o más/o tomar medicamentos para tratarla.
Cada uno de estos factores, por separado, representa un problema de salud que debes atender.  Imagínate, entonces, lo preocupante que debe ser que se combinen más de uno. Si tienes por lo menos tres de ellos, entonces padeces del síndrome metabólico.
Las causas del síndrome metabólico
Como el síndrome incluye una diversidad de factores de riesgo, sus causas son también variadas Algunas quedan fuera de tu control y son las siguientes:
  • Genética: si en tu familia, por ejemplo, existe tendencia a la diabetes, a la resistencia a la insulina o a la hipertensión tienes un riesgo mayor de sufrir el síndrome metabólico.
  • Grupo étnico: el síndrome es más común entre los latinos, los afroamericanos, los asiáticos y los indios oriundos de América del Norte.
  • Edad: el peligro de sufrir el síndrome metabólico aumenta con el paso de los años, algo que tampoco puedes controlar.
Por otro lado, hay otro grupo de causas del síndrome metabólico, relacionadas con el estilo de vida, en donde si puedes influir. Estas son:
  • Sobrepeso u obesidad
  • Estilo de vida sedentario
  • Resistencia a la insulina: recuerda que la insulina es una hormona que ayuda a convertir la glucosa en energía. En las personas con resistencia a la insulina, los niveles que el cuerpo produce no son suficientes para metabolizar adecuadamente la glucosa. El organismo necesita producir cada vez más insulina para lidiar con los niveles cada vez más altos de azúcar en la sangre, lo que a la larga, puede culminar en diabetes. Una cintura muy ancha (como mencioné anteriormente) o un vientre prominente podría indicar que existe resistencia a la insulina.
Hay otras condiciones que también juegan un papel importante en el desarrollo del síndrome metabólico.  Unas, por ejemplo, están relacionadas con desbalances de tipo hormonal, como el síndrome del ovario poliquístico (tendencia a desarrollar quistes en los ovarios, obesidad, acné, crecimiento de vello, periodos salteados o prolongados).  Y se sabe que las personas con hígado graso, apnea del sueño o que padecen de cálculos biliares (en la vesícula) tienen mayor tendencia a desarrollar este síndrome.
Además de las causas anteriores, es importante que tengas en cuenta que también se puede incrementar el riesgo de sufrir síndrome metabólico si:
  • Tomas medicinas que te hagan subir de peso o que alteren tus niveles de presión arterial, de glucosa (azúcar) o de colesterol en la sangre.
  • Tienes un padre o un hermano diabético
  • Tienes antecedentes de diabetes en la familia
¿Cómo se trata el síndrome metabólico?
Una vez que tu médico detecte que tienes al menos tres de los factores de riesgo, te indicará, como primera medida, inicies una serie de cambios en tu estilo de vida, entre ellos:
Si los cambios en el estilo de vida no fueran suficientes entonces se utilizan medicamentos para tratar y controlar los factores de riesgo necesarios (hipertensión, triglicéridos, colesterol o nivel elevado de glucosa en la sangre). Existe la posibilidad de que tu médico también te sugiera que tomes aspirina. El objetivo no es para quitar ningún dolor. La aspirina disminuye la aglutinación de las plaquetas en el interior de los vasos sanguíneos que participan en la formación de los coágulos que se asocian con la enfermedad cardiovascular (que aumenta en el caso del síndrome metabólico). Pero no tomes nada sin la recomendación de tu médico.
¿Has reconocido alguno de los factores? Si es así, es importante visitar a tu médico. De esa forma sabrás exactamente cómo anda tu presión arterial, tu peso, tus niveles de triglicéridos, de HDL y de glucosa. Ése es el primer paso, el más sencillo y definitivo. Luego, necesitas fuerza de voluntad para realizar los cambios necesarios en tu estilo de vida que, día a día, te irán llevando a mejorar tu salud.  Ten presente que el síndrome metabólico es una combinación de factores que muchas veces no dan síntomas hasta que se desarrollan las complicaciones. El momento para hacerle frente es ahora mismo. ¡No lo dejes para mañana!