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viernes, 16 de diciembre de 2016

La diabetes, amenaza para la salud visual

¿Cuántas veces al año visita usted al oftalmólogo? Seguramente no con tanta frecuencia como debería. La recomendación de los expertos es por lo menos una vez al año para prevenir la aparición de enfermedades que, a veces, suelen ser silenciosas.
Disminuir los casos de discapacidad visual, y por supuesto la ceguera, es la intención de hablar, por estos días, de la salud visual en el mundo. En este caso, es importante prestar especial atención a la diabetes como un factor de riesgo que altera la salud visual.
Señala el oftalmólogo Álvaro Echeverri, que esta enfermedad puede comprometer seriamente ciertas estructuras oculares, “daño en la retina y llevar a una retinopatía diabética donde hay hemorragias, edema en la mácula y como consecuencia también se presenta catarata.
Eventualmente, el paciente puede terminar con un glaucoma, por eso es importante un control estricto de los niveles de azúcar, higiene, buena calidad de vida y control frecuente no solo por un oftalmólogo sino de un internista para tener la bien controlada la salud en general”.
Las más frecuentes
Si bien las alteraciones visuales son múltiples, aquí las más comunes y algunas pistas para reconocerlas.
– Cataratas: se definen como una opacidad sobre el cristalino que lleva a tener una visión pobre en la noche, halos alrededor de las luces y sensibilidad al resplandor.
– Glaucoma: aumento de la presión en el ojo, que casi siempre es indolora. La visión será normal al principio, pero con el tiempo se puede presentar visión deficiente en la noche, puntos ciegos y una pérdida de la visión en cualquiera de los lados.
– Degeneración macular: pérdida de la visión central, es distorsionada y los colores aparecen desvanecidos. Esta es la mayor causa de ceguera en personas de más de 60 años .
Fuente:  grandesmedios.com



miércoles, 14 de diciembre de 2016

Falta de vitamina B12 aumenta el riesgo de diabetes

La vitamina B12 se encuentra naturalmente en los productos de origen animal, como el pescado, la carne, las aves de corral, los huevos y la leche


Una investigación presentada en la Conferencia Anual de la Sociedad Británica de Endocrinología ha mostrado que las madres con bajos niveles de la vitamina B12 son más propensas a dar a luz a bebés con bajo peso al nacer, con niveles de colesterol alto y que presentan mayor resistencia a la insulina en la infancia, un factor de riesgo para ladiabetes tipo 2.
La deficiencia de vitamina B12 durante el embarazo puede predisponer a los niños a problemas metabólicoseñala el estudio y agrega que estos hallazgos podrían llevar a una revisión de los actuales requisitos de vitamina B12 para las mujeres embarazadas, bien mediante mejoras en la dieta o suplementos.
La vitamina B12 se encuentra naturalmente en los productos de origen animal, como el pescado, la carne, las aves de corral, los huevos y la leche, lo que significa que la deficiencia es más probable que se presente en quienes siguen una dieta vegana.

Consecuencias en los bebés

Estudios previos han mostrado que las madres con bajos niveles de B12 tienen un mayor índice de masa corporal (IMC) y son más propensas a dar a luz a bebés con bajo peso al nacer, así como a tener niveles de colesterol alto. Estos niños también presentan mayor resistencia a la insulina en la infancia, un factor de riesgo para la diabetes tipo 2.
Los investigadores encontraron que los bebés nacidos de madres con deficiencia de B12 registraban niveles de leptina superiores a la normal. Ellos plantean la hipótesis de que la deficiencia materna de B12 puede programar de manera perjudicial el gen de la leptina, cambiando los niveles en los cuales se produce la hormona mientras el feto crece.
“El ambiente nutricional proporcionado por la madre puede programar permanentemente la salud del bebé, advierte el autor principal del estudio, Ponusammy Saravanan. Sabemos que los niños nacidos con madres infra o sobre alimentadas presentan un mayor riesgo de problemas de salud como la diabetes tipo 2 y también vemos que la deficiencia materna de B12 puede afectar el metabolismo de las grasas y contribuir a este riesgo. Es por eso que decidimos investigar la leptina, la hormona de las células grasa”.
“Niveles bajos de B12 impulsan la acumulación de grasa en el feto y esto conduce a aumento de la leptina o B12 baja provoca cambios químicos en los genes placentarios que producen la leptina, fabricando más de esta hormona. Como B12 está involucrada en las reacciones de metilación en el cuerpo que pueden afectar a si los genes se activan y desactivan, sospechamos que puede suceder lo último”, plantea.
Fuente:  sumedico.com





lunes, 12 de diciembre de 2016

Conozca cuáles son los aspectos dermatológicos de la diábetes

En la diabetes, las alteraciones del metabolismo lipídico y glucídico, las lesiones de los vasos sanguíneos de pequeño calibre y la afectación neurológica pueden estar asociadas a lesiones cutáneas. Cerca del 30% de los pacientes pueden tener manifestaciones cutáneas relacionadas o atribuibles a su enfermedad.
La Dra. Ana Belén Cid Sánhez, médico de familia en Granada, España, nos provee una información importante, producto de recientes investigaciones.
En primer lugar, manifiesta que existen aspectos farmacológicos, los cuáles se clasificarán según tengan relación con alteraciones metabólicas, con degeneraciones crónicas o que simplemente se asocien con mayor frecuencia a la diabetes.
Los pacientes diabéticos presentan un aumento de la susceptibilidad a las infecciones estafilocócicas, coliformes y por pseudomonas.
La infección por Cándida albicans es también común. Son más severas las piodermitis, como las forunculosis y más frecuentes el eritrasma y las dermatofitosis: tiña pedis (pie de atleta) puede originar una sobreinfección bacteriana que de lugar a gangrena y con ello la pérdida de la extremidad.
Por lo tanto es muy importante el cuidado de los pies(riesgo aumentado por aterosclerosis y neuropatía periférica),que debe incluir cuidados regulares por un podólogo, calzado adecuado, lavado meticuloso con antisépticos, secado y aplicación de emolientes y tratamiento precoz de úlceras, ampollas, tiñas, etc…
Por otro lado, el ectima de las piernas es una lesión muy rebelde, dolorosa y suele prolongarse. Comienza siendo una vesícula de variado tamaño conteniendo líquido serohemático. Posteriormente se forma una lesión costrosa. Tiene carácter extensivo, es rebelde y puede originar otras lesiones que a veces son confluentes.
Los gérmenes que se encuentran como causa de la infección son estafilococos y estreptococos. La evolución de esta lesión es extensiva y puede repercutir sobre el estado general y sobre la marcha de la diabetes. Se recurrirá al tratamiento local, a la medicación antibiótica, a los medios dietéticos y medicamentosos tendientes a recuperar el equilibrio metabólico.
Hay cuatro procesos que tienden a relacionarse específicamente con la diabetes: otitis externa maligna por Pseudomona aeruginosa (suele aparecer en ancianos y se caracteriza por dolor intenso del oído, supuración, fiebre y leucocitosis.
Los tejidos que rodean la oreja están hinchados y muy sensibles), mucormicosis rinocerebral (es una rara infección por hongos que suele aparecer durante o después de un episodio de cetoacidosis diabética, comienza de forma brusca con hinchazón perinasal y periorbitaria, dolor, secreción nasal sanguinolenta y aumento de lagrimeo.
La mucosa nasal y los tejidos adyacentes se tornan negros y se necrosan), colecistitis enfisematosa (tiende a afectar a los diabéticos varones, a diferencia de la colecistitis habitual, que predomina en mujeres. El diagnóstico se hace al descubrir la presencia de gas en la pared de la vesícula en las radiografías simples de abdomen) y pielonefritis enfisematosa (se caracteriza por el hallazgo de gas en el riñón o el espacio perirrenal).

Xantomatosis

La misma comoprende una serie de procesos normo o hiperlipémicos caracterizados por la presencia en la dermis de histiocitos espumosos llenos de lípidos en acúmulos.
Xantomas eruptivos (pápulas dérmicas amarillentas de < 5mm de diámetro, con tendencia a localizarse en zonas extensoras de extremidades, que aparecen de forma súbita rodeados de un halo eritematoso), se deben a un aumento de quilomicrones y frecuentemente secundarios a diabetes mal controlada, alcoholismo o ingesta de estrógenos, e hiperlipoproteinemias I y V sobre todo. Desaparecen con el control de la glucemia.

Manifestaciones por complicaciones degenerativas crónicas

Estas se deben a la microangiopatí o una afectación de los pequeños vasos sanguíneos. A menudo se asocia a una diabetes y en algunos casos existen factores geneticos y a cambios en el tejido conectivo dérmico y la inervación cutánea. Por igual puede suceder la Dermopatía diabética o "manchas brillantes".
EStas representan placas irregulares marrones, atróficas o cicatrices deprimidas en la pie, de bordes elevados, con costras por su parte externa y ulceración central, asintomáticas en la cara anterior de las piernas. Algunas placas se distribuyen a veces de forma lineal. Desaparecen espontáneamente tras 12-18 meses, pero siguen apareciendo nuevas dando un aspecto estacionario.
Se piensa que son debidas a la microangiopatía subyacente o una afectación de los pequeños vasos sanguíneos. A menudo se asocia a una diabetes y en algunos casos existen factores geneticos. Puede afectar a varias partes del cuerpo, especialmente a los ojos (retinopatía diabetic) o a los riñones (nefropatía).
Provoca una mala irrigación sanguínea que puede conducir a graves complicaciones como una ceguera o una insuficiencia renal. No existe un tratamiento específico. Especialmente importante es la prevención de los factores de riesgo de la diabetes (la obesidad, el alcoholismo, la hipertensión arterial y el sedentarismo). Es la manifestación más frecuente de los diabéticos.

Bullosis diabética

Las cuáles se expresan por ampollas subepidérmicas, tensas sobre piel sana que curan sin cicatriz en 2-3 semanas. Suelen localizarse en piernas y pies y debe hacerse diagnóstico diferencial con las enfermedades ampollosas autoinmunes.

Escleredema adultorum (escleredema de Buschke)

Consiste en una induración del cuello que rápidamente se extiende hacia los hombros, la cara y la parte superior del tórax. Produce limitación de la movilidad articular en las zonas afectas. Evolución tórpida. Histológicamente se aprecia colágeno engrosado y depósito de glucosaminoglicanos. Persiste durante largos periodos de tiempo. Hay que hacer diagnóstico diferencial con la esclerodermia sistémica.

Eritema y necrosis

Enrojecimiento facial en diabéticos de larga evolución .Lesiones simulando erisipelas en extremidades inferiores que pueden terminar en necrosis y destrucción de hueso subyacente. Son áreas edematosas e indoloras.

Fuente: noticias24.com



viernes, 9 de diciembre de 2016

Lo que debes comer si tienes daño en tus riñones






Los problemas de los riñones son una complicación de la diabetes tipo 2

Cuando la diabetes tipo 2 no se controla puede provocar diferentes complicaciones. Una de ellas es el daño a los riñones, que pueden dejar de funcionar correctamente o incluso, dejar de funcionar. En estos casos, es necesario hacer algunas modificaciones en la dieta. Aquí te contamos qué alimentos son mejores cuando hay insuficiencia renal o falla renal y cuáles te conviene evitar.
Una de las complicaciones de la diabetes, especialmente cuando no se ha controlado, es  lo que se conoce como insuficiencia renal o falla renal, que se produce cuando los riñones no funcionan correctamente o dejan de funcionar por completo. Los riñones son los órganos que filtran y purifican la sangre (es decir, la mantienen equilibrada químicamente): cada día, estos órganos procesan alrededor de 190 litros de sangre para eliminar alrededor de 2 litros de productos de desecho y el exceso de agua, que el cuerpo pierde al orinar. Si esto no ocurriera, los desechos se acumularían en la sangre y dañarían al cuerpo.
La elevación en los niveles de azúcar en la sangre característicos de la diabetes pueden dañar los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, incluyendo los de los riñones, que son los que les permiten filtrar y funcionar correctamente. A esto se le llama nefropatía diabética. Además, la diabetes puede causar daños en los nervios (neuropatía diabética), que son los que trasportan mensajes entre el cerebro y otros órganos, como la vejiga. Si los nervios de la vejiga están dañados, es posible que no reconozca cuándo está llena, y la presión de la vejiga llena igualmente puede dañar los riñones.
Desde luego que el daño a los riñones puede ser diferente en diferentes personas. Hay 5 etapas de daño renal que se calculan de acuerdo a la tasa de filtración glomerular. Esta mide la función de los riñones estimando cuánta sangre pasa por los pequeños filtros del riñón que se llaman glomérulos cada minuto y se obtiene a través de una fórmula. La fórmula, a su vez, se calcula de un examen de sangre y de orina. Entre mayor sea el daño a los riñones, las restricciones en la dieta tienden a ser mayores.
Ahora bien, las personas con diabetes deben tener ciertos cuidados con la dieta que llevan, al igual que quienes tienen problemas renales. Si la persona tiene ambas afecciones, entonces deberá seguir un plan alimenticio que responda a ambas condiciones, algo que puede parecer complicado al principio, aunque sólo es cuestión de recordar cuáles son los alimentos más apropiados y cómo combinarlos. Por ejemplo, los diabéticos deben limitar su consumo de carbohidratos y elegir los de índice glicémico bajo, mientras que quienes tienen problemas renales no necesitan eliminarlos, quizá deban evitar los que tengan alto contenido en potasio y en fósforo, dependiendo del grado de funcionamiento de sus riñones. En cuanto al potasio, si está muy alto o muy bajo en la sangre puede ser peligroso y puede causar arritmias (latidos irregulares), por ejemplo.
Por otro lado, si los riñones no pueden eliminar el exceso de fósforo y se eleva, esto hace que el calcio de los huesos pase a la sangre y que los huesos se debiliten. El calcio es importante para los tener huesos fuertes. Pero no es cuestión de comer alimentos con alto contenido en calcio, hay que tener precaución, porque frecuentemente éstos tienen un alto contenido en fósforo.
Para cuidar el funcionamiento de los riñones, es importante llevar una dieta baja en sodio (sal). El exceso de sal (que se encuentra en una gran cantidad de alimentos y por eso es importante leer las etiquetas) puede contribuir a la retención de líquidos, a la inflamación (hinchazón) y a la presión alta.
Las proteínas son muy importantes para muchas de las funciones del cuerpo y para la formación de los músculos, pero, cuando los riñones no funcionan bien, dependiendo del daño que tienen, a veces es importante limitar la cantidad de proteínas. Tu médico y/o un dietista registrado es la persona indicada para decirte cuántas proteínas y cuáles son las mejores en tu caso en particular.
Entonces, he aquí el dilema: los carbohidratos se encuentran en muchas comidas, como panes, pastas, dulces, tortas (pasteles), lácteos y frutas. Una persona con diabetes debe elegir los productos integrales (como pan y arroz) pero estos tienen más minerales que los refinados, que son mejores para quienes tienen problemas en los riñones. La solución es evitar los cereales integrales pero comer menos cantidad de los refinados, y agregar un poco más de ejercicios.
Del mismo modo, algunos vegetales permitidos para los diabéticos no entran dentro de la lista de las comidas de las personas con problemas renales. Si ese es tu caso, debes evitar las frutas tropicales, las naranjas, los pomelos (toronjas), la espinaca, el tomate y el zapallo (la calabaza), pues todos ellos contienen fósforo y potasio. A pesar de esto, es importante que consuman alimentos con alto contenido en fibra para evitar el estreñimiento, que es común en las personas con insuficiencia renal. Para ello, siempre son mejores los productos frescos en vez de los procesados, que en general, contienen más sodio.
En cuanto a las proteínas, quienes tienen problemas renales frecuentemente deben limitar su consumo más que las personas que sólo tienen diabetes. La restricción dependerá de la etapa del daño renal. Lo que sucede es que en los casos más avanzados, es difícil que se eliminen los productos del metabolismo de las proteínas ya que éstos no se pueden filtrar cuando la sangre pasa por los riñones, lo que hace que se acumulen unas sustancias nitrogenadas en la sangre que causan efectos tóxicos. Por eso, quienes sufran enfermedades renales más avanzadas deberán elegir cortes de carne magra o con poca grasa, aves, pescados y huevos. Los lácteos, por su parte, deben limitarse por su contenido de fósforo.
Asimismo, deben evitar las carnes procesadas (como los encurtidos y los cortes disponibles en las salchichonerías) y limitar el consumo de cortes grasos, quesos, nueces y legumbres secas. En cuanto a las cantidades, nuevamente, tu médico o un dietista registrado te puede asesorar en tu caso particular.
Ahora, como todo esto puede reducir significativamente la cantidad de calorías en tu dieta, en muchas ocasiones te sugerirán agregar grasas de las que se consideran saludables, que incluyen: el aceite de oliva y canola, la mayonesa baja en grasa y los lácteos y quesos descremados (éstos últimos teniendo precaución con el contenido en fósforo).
Por último, en los casos de falla renal avanzada, probablemente te mencionen que tengas que prestar atención a la cantidad de líquidos, pero antes (aunque no tengas que limitar la cantidad), tendrás que prestar atención al tipo de líquidos. Los diabéticos tienen permitido tomar sodas sin azúcar pero quienes tienen problemas renales deben evitarlas, especialmente las colas de color oscuro, que contienen ácido fosfórico. También, hay que evitar el alcohol y en especial la cerveza. Y cuando llegue el momento de controlar la cantidad de líquidos, recuerda de considerar también las sopas, las gelatinas y hasta el hielo que consumes.
Tanta información puede ser abrumadora pero con el tiempo, verás que no es tan difícil.
A continuación te damos un ejemplo de un plan de alimentos para una dieta de 2,400 calorías, con sólo 50 gramos de proteínas, apropiada para una persona diabética con problemas renales para quien en su etapa de funcionamiento renal y de acuerdo a sus actividades, sería adecuada.
  • Desayuno: 2 rodajas de pan o tostadas o un panecillo con margarina, 1 porción de fruta baja en potasio y fósforo, como pera o manzana, y 1 taza de café o té con crema no láctea.
  • Almuerzo: un sándwich preparado con 2 onzas de pollo y mayonesa, lechuga y tomate, acompañado con ensalada.
  • Cena: una porción de 2 onzas de carne acompañada de dos porciones de vegetales y cuatro porciones de carbohidratos, que pueden ser una pequeña batata (camote) horneada y un panecillo con margarina, otra porción de fruta y un pequeño vaso de soda sin azúcar.
Los bocadillos entre comidas pueden ser vegetales, frutas, batidos sin lácteos, gelatinas y helados descremados.
Ahora ya tienes una idea de algunos de los alimentos que se deben evitar o limitar cuando los riñones no funcionan bien.  Pero, la restricción varía mucho dependiendo de la severidad del problema renal y en que etapa te encuentras. Cuando se tiene diabetes lo ideal es tener un equipo de salud que incluya a un(a) dietista registrado(a) calificado(a) que te asesore. Esto se vuelve indispensable cuando además empiezas a tener problemas de funcionamiento renal, especialmente en los casos de falla renal avanzada ya que la dieta es una parte muy importante de tu tratamiento. La mayoría de los seguros médicos cubren las visitas con un dietista registrado en los casos de diabetes y de diabetes con problemas de los riñones en la mayoría de los países.







miércoles, 7 de diciembre de 2016

Frutas-diabetes y planificación acorde






Si has puesto a las frutas en la lista negra de los alimentos prohibidos por la diabetes, te equivocas. Puedes seguir disfrutándolas, es más, benefician tu salud ya que las frutas aportan vitaminas, minerales y fibra a tu dieta. Pero como en todo, la clave es la moderación. Aquí te ofrecemos una guía para que puedas seguir consumiendo y saboreando tu fruta favorita. ¿Se te hace la boca agua pensando en un delicioso mango o una jugosa fresa (frutilla)? ¿O te apetece una refrescante sandía sobre todo en las tardes de calor? Si todo eso te parece un sueño del pasado porque piensas que tu diabetes te lo impide, deja de sufrir. Es un mito que los diabéticos no pueden comer fruta. De hecho, las necesitan. En primer lugar porque son alimentos ricos en minerales, vitaminas y fibra, elementos esenciales en una dieta saludable. Además, una porción de rica fruta al final del almuerzo o de la cena te puede servir de postre y satisfacer tu ansiedad por algo dulce. ¡Así podrás resistir mejor la tentación de comerte un helado o una tajada de pastel! Pero, las frutas contienen azúcar, dirás. Entonces, ¿me perjudica comerlas? No tienes por qué temerle al consumo de las frutas. Es cierto que algunas contienen más azúcar que otras, pero a la larga, es la cantidad total de carbohidratos lo que afecta los niveles de glucosa en la sangre, no la procedencia de esos carbohidratos (una fruta o un pedazo de pan, por ejemplo), es decir, que los carbohidratos provengan del azúcar o del almidón. Recuerda además que las frutas contienen fibra, y ésta retrasa la absorción del azúcar al torrente sanguíneo. Otro factor que debes tener en cuenta es el índice glicémico (que mide la rapidez con la que el organismo transforma los carbohidratos en glucosa). Las frutas, por lo general, tienen un índice glicémico bajo, pero conviene que aprendas a identificar sus distintos niveles, para que las incluyas las de nivel más bajo en tus menús. ¿Qué debo tener en cuenta al seleccionarlas? En primer lugar, te convienen más las frutas frescas, pero también puedes adquirirlas congeladas o en lata, siempre que no tengan azúcar adicional. Puedes adquirir también fruta seca (las pasitas son un ejemplo), pero las porciones deben ser más pequeñas porque tienen un alto índice glicémico, o sea, elevan más tu nivel de azúcar en la sangre. Tampoco te hacen sentir tan satisfecha(o) como cuando consumes la fruta fresca. Cuidado con las porciones: escoge por ejemplo, una manzana pequeña o mediana, o la mitad de una grande. Para que tengas una idea rápida de una porción adecuada, es una que quepa cómodamente en la palma de la mano. Cualquier porción mayor es demasiado grande. Lava bien la fruta antes de consumirla, especialmente si te vas a comer la cáscara. Así eliminarás la suciedad y los pesticidas (especialmente en las manzanas y en las frutillas o fresas). ¿Cuáles frutas me convienen? A continuación te proporcionamos una guía para que puedas seleccionarlas, ya sea por su contenido de carbohidratos, de fibra o por el índice glicémico. Contando los carbohidratos. Una porción de fruta debe contener 15 gramos de carbohidratos. El tamaño de la porción depende de los carbohidratos que contenga la fruta. Si escoges una con un contenido bajo en carbohidratos, podrás comer mayor cantidad de esa fruta. Pero a la larga, la cantidad no es lo que cuenta. Siempre que la porción tenga 15 gramos de carbohidratos (independientemente de la fruta), el efecto en el nivel de glucosa es el mismo. Las siguientes frutas contienen 15 gramos de carbohidratos (en las porciones indicadas): ½ banana (plátano) pequeña ½ taza (83 gramos) de mango picadito 1 ¼ de taza (190 gramos) de sandía en cubitos 1 ¼ de taza (190 gramos) de frutillas (fresas) enteras ¾ de taza (124 gramos) de piña (ananás) cortada en cubitos Aproximadamente ½ taza de jugo (zumo) de fruta natural Dos cucharadas de frutas secas (como pasas o bayas secas) Si te apetece comer más fruta, puedes sustituir los carbohidratos que te aporten otros alimentos en el plato, ya sean los almidones (pasta, panes, arroz), o los que te proporcionan los productos lácteos (quesos o leche). Contando la fibra Las que más contenido de fibra aportan, y por lo tanto, las que más retrasan la absorción de la glucosa, por lo general son frutas que se pueden comer con la cáscara. Entre las que más fibra contienen están: la granada (3.4%); la manzana (2.5%); la pera (2.1%); el melocotón (durazno; 2.1%), el arándano azul (2.7%), el kiwi (2.1%) y la fresa (frutilla, 2.0%). Teniendo en cuenta el índice glicémico Las frutas con índice glicémico bajo tiene una puntuación de menos de 50, las nivel intermedio tienen una puntuación entre 55 y 70, mientras que las de nivel alto tienen una puntuación de más de 70. Algunas de las que aparecen en la siguiente lista, combinan un índice glicémico bajo con un alto contenido en fibra, así que te aportarán un beneficio doble. Manzana (mediana) – 38 Cerezas – 22 Pomelo (toronja) – 25 Naranja (mediana) – 44 Pera – 38 Ciruela – 39 Banana (plátano) – 55 Melón cantalupo – 65 Mango – 55 Papaya (fruta bomba)- 58 Piña- 66 Dátiles – 103 Cóctel de fruta en lata – 79 Ten cuidado con la fructosa La fructosa es un tipo de azúcar que se encuentra en las frutas. A diferencia de la glucosa que el cuerpo absorbe inmediatamente (y que causa una subida rápida de la glucosa en la sangre), la fructosa no causa elevaciones tan pronunciadas. Las frutas ricas en fructosa no requieren insulina para metabolizarse (para que el cuerpo las asimile), por lo que las personas con resistencia a la insulina pueden comerlas. Además, la fructosa tiene un índice glicémico de 19 en comparación con la glucosa (que es de100) o la del azúcar de mesa (la sacarosa que es de 60). Teniendo en cuenta lo anterior, las frutas ricas en fructosa (como las manzanas, las peras, las guayabas y los mangos) no provocan elevación del azúcar en la sangre tan altas como las que contienen más glucosa (bananas, dátiles, melones, piñas (ananás), uvas y naranjas). No es que no puedas comer éstas últimas, solamente debes tener más cuidado con las porciones. Aunque siempre hay que prestar atención a la porción en todas. Hay frutas que son especialmente beneficiosas para los diabéticos. La ideal es la manzana: es rica en fructosa y en contenido en fibra, pero además, si se consume cruda, aporta pectina que mejora el control de la glucosa y reduce la necesidad de insulina hasta en un 50% en algunos casos. Otra fruta que ayuda a controlar los niveles de la glucosa cuando se consume durante las comidas es la toronja (pomelo). Y como también ayuda a perder peso, contribuye a reducir la resistencia a la insulina. La próxima vez que vayas al supermercado, no te vayas sin seleccionar tu fruta preferida. Ahora ya sabes que puedes comerla sin peligro, aunque tengas diabetes. Cuenta los carbohidratos, reduce las porciones y podrás disfrutar de un exquisito postre natural y saludable sin sentir remordimientos o temor.






Fuente:  estudiabetes.org










lunes, 5 de diciembre de 2016

¿Qué causa la diabetes insípida?

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La diabetes insípida es un trastorno poco común que resulta de la incapacidad de producir cantidades suficientes de vasopresina que también se conoce como la hormona antidiurética (ADH).
La vasopresina es producida por el hipotálamo y es secretada por la glándula pituitaria que ayuda a los riñones para reabsorber agua y mantener el equilibrio de líquidos adecuado. Cuando la glándula pituitaria no produce suficientes hormonas santidiurética, el agua no se conserva sino que simplemente pasa a través de los riñones y luego es excretada (típicamente en grandes cantidades). La deshidratación es el riesgo para la salud primaria y se asocia a la diabetes con este formulario. La diabetes insípida afecta tanto a hombres como mujeres.

Diabetes insípida sus causas y síntomas

Un tercio de todos los casos de diabetes insípida es desconocida, mientras que los factores hereditarios pueden desempeñar un papel en algunos casos. Una lesión embriagadora que condujo a los daños de la glándula pituitaria, el hipotálamo del tumor, inflamación, radioterapia o cirugía puede conducir a la diabetes insípida. La mayor parte de las causas frecuentes de la diabetes insípida nefrogénica es la terapia con el uso de litio.
Estos son los siguientes síntomas de la diabetes insípida:
  1. Micción frecuente y excesiva. La salida puede ser tan alta como 25 a 35 cuartos en 24 horas y también puede ser tan frecuente como cada 30 minutos, incluso por la noche.
  2. Sed extrema.
  3. La piel seca.
  4. El estreñimiento.
  5. Los síntomas de emergencia de deshidratación, incluyendo mareos, debilidad y pérdida del conocimiento.
Estos son algunos de los pocos síntomas de la diabetes insípida.




viernes, 2 de diciembre de 2016

Tomate para prevenir el cáncer y la diabetes




Esta hortaliza permite regular los niveles de azúcar en sangre y proteger las células, gracias a sus múltiples antioxidantes 
De color rojo, brillante, carnoso y con un sabor inconfundible, el tomate es uno de los alimentos más recomendables para el consumo diario sobre todo por su poder nutritivo, al contener un gran porcentaje de hierro, vitamina A, C y E. Los especialistas en nutrición y medicina siguieren que comer una cantidad de este vegetal podría eliminar químicamente secuelas o rastros de azúcar en sangre.
De acuerdo con la Asociación Americana de la Diabetes el tomate es uno nutrientes más indicados en estos casos por su bajo índice glicémico y de esta forma permite controlar la glucosa en el organismo, curando las heridas al también formar tejido cicatricial.
Junto a esto, resalta su poder antioxidante, ese que permite reducir los daños que ocasionan los radicales libres en las células, además de ser conocido como el vegetal más recomendable para prevenir daños en la vista, el tracto urinario y el corazón.
Con respecto a las funciones del principal músculo del organismo, esta hortaliza ayuda a retrasar la oxidación y alteración de los lípidos séricos, sirviendo cada uno de sus componentes como escudos protectores ante enfermedades cardiovasculares. Esta facultad a su vez disminuye los niveles de colesterol y triglicéridos.
¿Cómo es la mejor forma de consumir este alimento?
De todas las formas existentes. Sin embargo, lo más recomendable es hacerlo por medio de platillos bajos en calorías como ensaladas, sopas, licuados, con alimentos ricos en fibra como pan integral, galletas y tostadas