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miércoles, 3 de febrero de 2016

Valoración inicial de pie diabético


 

El paciente diabético presenta una condición en la cual hay una disminución de la sensibilidad de los receptores de insulina en las células lo que trae como consecuencia una insuficiente captación de azúcar intracelular y una mayor disponibilidad en la circulación. También es consecuencia de una producción baja o nula de insulina, con niveles sanguíneos que superan los 100 mg/dl.

Los pacientes diabéticos que mantienen aumento de las cifras de glicemia de forma sostenida por encima de 200 mg/dl presentan una serie de complicaciones sistémicas producidas por alteraciones microvasculares que afectan órganos blanco como la retina, los riñones, y las extremidades superiores e inferiores.

Recientemente estudios confirman que los vasos arteriales de las extremidades inferiores que presentan mayores complicaciones por estenosis, obstrucción e hipoflujo son las arterias tibiales anteriores y posteriores (ubicadas en la pierna a nivel de la pantorrilla). Sin embargo también se ha identificado que solo el 15% del pie diabético es vascular, el resto tiene una adecuada circulación de la extremidad.

Por lo que existen otras causas que generan esta patología que debemos tomar en cuenta para el adecuado tratamiento del pie diabético.

El mayor número de casos de pie diabético se presenta en pacientes que cursan con neuropatía moderada o avanzada, que se produce a su vez por la impregnación de sacáridos dentro del nervio y edema posterior, que a su paso por zonas anatómicas estrechas como el túnel del tarso producen disrupción del nervio y disminución o abolición total de las funciones sensitivas y autónomas neuroendocrinas del pie y parte de la extremidad. Como consecuencia de la alteración del sistema nervioso autónomo no hay hidratación ni sudoración con la aparición de eccema (resequedad de la piel, grietas) que favorece la colonización de bacterias; y por la disminución de la sensibilidad no hay reflejo de protección a temperaturas, dolor, presión, vibración, etc. Por lo cual se pueden producir lesiones desapercibidas que solo son evidenciadas cuando hay sangrado, mal olor o cambios en la coloración del pie, que para este momento la evolución de la herida ya ha afectado otros elementos y deja de ser una infección de piel y partes blandas, y se convierte en un proceso séptico que afecta circulación y estructura ósea, así como la vida por un mecanismo de transmigración bacteriana.

Por tal motivo es preciso que todo paciente que tenga más de 10 años con Diabetes acuda a la consulta de pie diabético a realizar una valoración vasculary neurológica porque después de este periodo es cuando se presenta con más frecuencia las infecciones del pie y debe visitar regularmente el endocrinólogo porque todo esto es evitable si las cifras de glicemia están dentro de la normalidad.

¿Qué se ofrece al paciente que ya tiene la lesión?

La evaluación inicial para descartar si el pie diabético es vascular, neuropático y proceder a dar un tratamiento dirigido específicamente controlando todos los factores con el uso adecuado de los apósitos de acuerdo a la etapa de cicatrización, evitando el uso de detergentes o sustancias abrasivas en las heridas ya que pueden detener o retrasar la evolución satisfactoria de las lesiones.
Debido a lo anteriormente expuesto el tratamiento del pie diabético no es un imposible, y se observan muy buenos resultados si es tratado a tiempo evitando así las amputaciones mayores y menores. Que en los estándares internacionales tienen una disminución de un 85% a un 15% por esta causa desde hace 2 décadas hasta la actualidad.

Fuente : guiaemedica.com