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miércoles, 11 de enero de 2017

Bebidas hipercalóricas: detonantes de obesidad y diabetes

Las bebidas refrescantes nacieron hace más de dos siglos, a finales del siglo XVIII. Muchas de ellas tuvieron su origen en el ámbito de la farmacia y se solían tomar para paliar pequeñas afecciones como acidez, indigestión o, incluso, la gota; de hecho en algunos hospitales se distribuían gratuitamente a pacientes sin recursos económicos. 
En las primeras décadas del siglo XIX, los refrescos trascendieron los usos pseudoterapéuticos y se hicieron habituales en el ámbito familiar, convirtiéndose en las bebidas ideales para acompañar comidas y cenas. Este incremento de la demanda hizo que los fabricantes empezaran a investigar para desarrollar nuevas bebidas carbonatadas de distintos sabores y con mayor contenido energético hasta convertirse en lo que hoy en día conocemos como refrescos. 
El sobrepeso, la obesidad y la diabetes son problemas multifactoriales y complejos que están íntimamente relacionados con el consumo de bebidas hipercalóricas como los refrescos. La obesidad infantil y las enfermedades asociadas a ella en la infancia misma o en la edad adulta (Diabetes mellitus tipo 2, Hipertensión arterial sistémica) han aumentado en proporción alarmante sobre todo en los últimos 20 años, por lo que la OMS la consideró en 1998 como una verdadera epidemia y un problema de salud pública. 
Según la Encuesta Nacional de Nutrición de 1999 y la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en escolares de ambos sexos aumentó un tercio en ese lapso, el sexo masculino mostró el mayor aumento en obesidad.
Componentes
Agua: El agua es el mayor ingrediente y representa el 90 por ciento o más de las bebidas gaseosas, pero se elimina su contenido de minerales.
Cafeína: Es una sustancia adictiva que mejora el sabor de la gaseosa. Estimula el sistema nervioso y aumenta la frecuencia cardíaca. Cuando se consume cafeína, temporal mente aumenta la capacidad de atención y disminuye la fatiga. Junto con el azúcar, genera una conducta adictiva.
Edulcorante artificial: Las bebidas dietéticas reducidas en calorías contienen edulcorantes artificiales, como aspartamo, acesulfamo-k y sacarina.
Colorantes: Hace que el producto final sea visualmente más agradable.
Azúcar: Una lata de 325 ml de bebida no dietética, contiene alrededor de 33 gramos de azúcar (equivalente a 11 cucharitas de té).
Dióxido de carbono: Responsable de las burbujas de la gaseosa, el dióxido de carbono se introduce al agua bajo presión.
Conservadores: Son sustancias que preservan el gusto y el sabor y conservan la bebida por más tiempo, inhibiendo o deteniendo el crecimiento de microorganismo como hongos y bacterias.
Saborizantes: Se obtienen de fuentes naturales o artificiales. Se usan para proporcionar un aspecto más amplio de sabores.
Sodio: el contenido de sodio está en el rango de 20 mg-100 mg por cada 240 ml, dependiendo del fabricante y del sabor





Fuente:  vivecondiabetes.com