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viernes, 7 de octubre de 2016

EL PIÉ DE CHARCOT Y LA DIABETES

http://1kkuim40f0aw277xkhqcslk9.wpengine.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/2015/01/pie-charcot-880x340.jpgEs muy común en las personas con diabetes, padecer en algún momento, síntomas de neuropatía. Estas neuropatías periféricas pueden ser muy peligrosas para estos pacientes, por varias razones, siendo la principal la pérdida de sensibilidad en los pies que hace que no perciban o sientan pequeñas fracturas o esguinces que les ocurran. A esta condición se le denomina "pié de Charcot" o pié diabético. Si esta afección no es detectada a tiempo, pueden producirse numerosas complicaciones que inclusive pueden conducir a amputaciones de los miembros. Seguidamente, revisaremos las principales causas del pié de Charcot y como puede ser prevenido.
Generalmente, el pié de Charcot se desarrolla a partir de una pequeña fractura o esguince en el tobillo o en la articulación que no sana correctamente, produciendo una deformación del pie. Esta complicación está asociada a la neuropatía periférica que impide la percepción de la fractura antes de que la deformación del pie aparezca. Algunas personas con diabetes tienen más riesgo de padecer neuropatías y, además, pueden tener una menor densidad ósea que los hace más proclives a sufrir fracturas que pasan desapercibidas, resultando en pié de Charcot. Existen varios síntomas asociados con esta condición cuya gravedad depende del estado de avance de la complicación. Algunos de los síntomas incluyen:
  • Inflamación o enrojecimiento del pié y el tobillo.
  • Aumento de la temperatura en el sitio de la fractura o esguince.
  • Acentuada sensación de prurito.
  • Deformación del pié.
  • Ulceraciones abiertas crónicas.
Generalmente, el pie de Charcot es diagnosticado siguiendo varios criterios que incluyen un examen físico para detectar deformación en el pie, exámenes de imagen (MRI, Rayos-X, etc.), análisis de Laboratorio y evaluación de la sintomatología clínica. El pié de Charcot puede ser tratado mediante cirugía o con métodos no quirúrgicos, dependiendo de la severidad de la deformidad. Si el diagnóstico se realiza en una etapa temprana, cuando la deformidad es leve, se pueden utilizar dos métodos no quirúrgicos: La colocación de un molde de yeso o la utilización de un zapato ortopédico, hecho a la medida.
El yeso se utiliza para estabilizar la articulación involucrada en la fractura; esto permite que los huesos sanen apropiadamente y evita que el paciente aplique presión sobre el pie durante la curación. También ayuda a reducir la inflamación en la zona. Luego de la curación (o si la fractura es muy pequeña), se debe utilizar un zapato o bota ortopédica para mantener la estabilidad de la articulación. Este tratamiento previene ulceraciones posteriores derivadas del pié de Charcot.
Cuando el daño en el pié ha avanzado mucho, lo recomendable es recurrir a la cirugía. Existen varios tipos de procedimientos dependiendo del alcance de la lesión. Sin embargo, luego de la cirugía, el paciente también requerirá utilizar un yeso para garantizar una curación correcta.
Por lo anterior, es muy importante que las personas con diabetes estén pendientes de sus pies porque, con mucha frecuencia, las lesiones no son evidentes hasta que es muy tarde. La prevención del pié de Charcot incluye la revisión anual de las extremidades por un Podiatra ; ellos pueden calcular cuanta presión tus pies pueden resistir, lo cual es crucial para prevenir accidentes. En caso de que sufras una caída o tengas una mala pisada, lo mejor es acudir inmediatamente al Doctor para que efectúe una revisión cuidadosa de los pies y detectar cualquier lesión menor que pudiera resultar en pié de Charcot.



Fuente: blogesp.diabetv.com

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