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viernes, 28 de agosto de 2015

Comidas chatarras y vida sedentaria derivan en diabetes


Conocida como la diabetes hereditaria, el tipo 2 de la enfermedad se manifiesta porque el páncreas ya no produce suficiente insulina o si produce es resistida por el organismo y aunque el promedio de edad en que se manifiesta es los 40 años, actualmente, su aparición es más temprana por la ingesta abundante de comida chatarra y los hábitos poco saludables como el sedentarismo.

Aunque es hereditaria, este tipo de diabetes puede ser controlada con dieta, ejercicios y el consumo de hipoglicemiantes orales y así también puede ser prevenida o postergada manteniendo un peso adecuado y realizando actividad física diariamente, recomienda el Programa Nacional de Diabetes del Ministerio de Salud Pública. El 10% de la población paraguaya sufre diabetes y la del tipo 2 corresponde al 90% de los casos detectados.
Prevención. La prevención de esta enfermedad, al igual que otras patologías, es mantener una alimentación saludable, balanceada, con bajo contenido de grasas, moderada cantidad de proteínas, un mínimo consumo de hidratos de carbono simples (azúcares) y altas concentraciones de hidratos de carbono complejos (verdura, salvado, cereales, frutas).
TRASPLANTE. Un paciente con diabetes tipo 1 desde el inicio del tratamiento ya requiere insulina y se manifiesta en la infancia. Ahora, además de la insulina, existen otros medios nuevos de supervivencia que ofrece la medicina, como el trasplante renopancreático, que permite al paciente dejar de ser insulinodependiente y no requerir diálisis, explica el doctor Marcelo Barrios, nefrólogo del Hospital de Clínicas.
La diabetes no significa solo niveles elevados de azúcar en sangre, la enfermedad daña los órganos como riñón y páncreas, el paciente termina en diálisis, sufre arterosclerosis acelerada y de jóvenes son candidatos a infartos.
“Es una enfermedad terrible; si bien existe el tratamiento con insulina, a veces, se torna difícil y es cuando el paciente se vuelve candidato a un trasplante renopancreático, porque la diabetes destruye el riñón y si el trasplante es solo renal, la enfermedad puede volver porque si el paciente sigue medicado, los fármacos elevan el nivel de azúcar”, agrega Barrios.
Si logran el trasplante, la vida cambia 100%, asegura el profesional, ya que el beneficiado logra reinsertarse a la vida laboral, social y hasta familiar. “Es un paciente trasplantado que requiere cuidados, pero recupera su libertad y su vida”,